Cómo vestirse para rutas de montaña en invierno: Guía completa de capas, materiales y consejos prácticos

¿Por qué es tan importante saber vestirse bien en la montaña invernal? Imagina que sales de ruta un día frío: al principio vas abrigado y cómod@, pero tras la primera subida estás sudando; te quitas el abrigo y de repente en la cima sopla un viento helador que te deja tiritando. Vestirse adecuadamente en invierno marca la diferencia entre disfrutar de la excursión o pasar un mal rato. No se trata de llevar mucha ropa sin más, sino de llevar las prendas adecuadas y utilizarlas de forma inteligente. En esta guía práctica para principiantes (y también útil para senderistas con experiencia) aprenderás el sistema de capas clásico para la montaña, qué materiales y prendas conviene usar (y cuáles evitar) y cómo ajustar tu vestimenta al clima: ya sea frío seco, viento fuerte, lluvia, niebla húmeda o incluso senderos con nieve. Incluimos consejos de seguridad (por ejemplo, cómo evitar la temida hipotermia por sudoración) y también recomendaciones para abrigar a niños y bebés en salidas familiares sin cargarles de más. ¡Vamos a equiparnos correctamente para disfrutar de la montaña incluso en las condiciones más frías!

1. La clave está en las capas: ¿en qué consiste el sistema de las 3 capas?

Vestirse “por capas” es la estrategia número uno para cualquier actividad de montaña. ¿En qué consiste? Básicamente en llevar varias prendas superpuestas, cada una con una función específica, en lugar de una sola prenda muy gruesa. Tradicionalmente hablamos del sistema de 3 capas:

  • Primera capa o capa base: va pegada a la piel. Su función es mantenerte seco, absorbiendo el sudor y expulsándolo fuera de la prenda. Piensa en camisetas interiores térmicas, mallas finas, calcetines: todo aquello que toca tu piel debe alejar la humedad para que no te enfríes.
  • Segunda capa o capa intermedia: es la capa aislante, la que conserva el calor corporal que generas. Suele ser un forro polar, un suéter técnico o una chaqueta de fibra (incluso una de plumas ligera, según el frío). Debe seguir siendo transpirable para continuar evacuando el sudor hacia afuera.
  • Tercera capa o capa exterior: es la capa de protección frente a los elementos: viento, lluvia, nieve. Aquí hablamos de chaquetas impermeables (también llamadas hardshell) o cortavientos, generalmente con membranas técnicas tipo Gore-Tex, que bloquean el agua y el aire frío del exterior, a la vez que dejan salir el vapor de sudor desde dentro.

¿Por qué usar capas y no un único abrigo gordo? Porque así logras modular tu indumentaria en función de lo que necesites en cada momento. Si hace calor durante la caminata, te quitas la segunda capa. Si de repente se levanta viento frío o paras a descansar, te pones de nuevo el abrigo exterior. Con las capas “siempre aciertas” porque puedes combinar 1, 2 o 3 según requiera la situación. En cambio, con un único chaquetón grueso pasarías calor en la marcha y frío en las paradas.

Importante: El sistema de 3 capas no significa que siempre tengas que llevar puestas las tres a la vez, sino que las tengas disponibles. Habrá días (por ejemplo, con tiempo fresco y seco) en que quizá camines solo con la primera y segunda capa, sin usar la chaqueta exterior, o incluso solo con la primera capa si entras en calor. También es posible añadir capas adicionales si hace mucho frío: por ejemplo, llevar dos capas intermedias (un forro polar + una chaqueta de fibra encima) antes de la capa exterior. Algunos expertos hablan del “sistema de 2,5 capas”, especialmente en actividades de alta intensidad: sería una primera capa, doble segunda capa (fleece fino + chaqueta aislante ligera) y luego la impermeable encima cuando haga falta. En la práctica, tú puedes personalizar las capas según la situación respetando siempre el orden (no tendría sentido, por ejemplo, ponerse una camiseta encima del forro polar; las capas van en su sitio).

Senderista en invierno con chaqueta hardshell roja, capucha y mochila, bajo nieve en un bosque nevado.

💡 Resumen rápido: Capas = flexibilidad. Cada capa cumple su función (seco-calor-protección) y juntas te mantienen confortable. Puedes usar 1, 2 o 3 capas según cambie el clima o tu nivel de esfuerzo, evitando tanto el sobrecalentamiento como el enfriamiento brusco.

2. Primera capa: mantener la piel seca y cómoda

La primera capa es la “segunda piel” que llevamos cuando hacemos senderismo. Incluye la camiseta interior, mallas o pantalón interior si hace frío, calcetines y ropa interior en general. Su misión principal es sacar el sudor fuera de tu piel lo antes posible, para que no te quedes húmedo. Cuando estamos activos en invierno, sudamos por el esfuerzo; si ese sudor empapa la prenda interior y toca tu piel, en cuanto baje la intensidad o te pares, te vas a congelar rápidamente. Por ello:

✔️ Elige tejidos técnicos que “respiren”: Las mejores opciones son las fibras sintéticas (poliéster, poliamida/nylon, polipropileno, elastano en mezcla, etc.) y la lana merina. Estas telas tienen propiedades hidrófobas o de absorción controlada que les permiten transportar la humedad fuera. Una camiseta técnica de poliéster, por ejemplo, dispersa el sudor por su superficie para que se evapore rápido y se seca en minutos, evitando que el cuerpo se enfríe. La lana merino, por su parte, sí absorbe algo de humedad (hasta ~30% de su peso) pero la retiene en el núcleo de la fibra, manteniendo el contacto con la piel seco, y aún mojada abriga gracias a que sus fibras siguen generando calor (reacción exotérmica) al absorber agua. Además, la merino tiene la ventaja de que no coge olores fácilmente y es muy suave; ideal en rutas de varios días o para personas de piel sensible.

Camisetas térmicas de primera capa (merino y sintética) con etiquetas visibles en un entorno nevado.

✔️ Elige tejidos técnicos que “respiren”: Las mejores opciones son las fibras sintéticas (poliéster, poliamida/nylon, polipropileno, elastano en mezcla, etc.) y la lana merina. Estas telas tienen propiedades hidrófobas o de absorción controlada que les permiten transportar la humedad fuera. Una camiseta técnica de poliéster, por ejemplo, dispersa el sudor por su superficie para que se evapore rápido y se seca en minutos, evitando que el cuerpo se enfríe. La lana merino, por su parte, sí absorbe algo de humedad (hasta ~30% de su peso) pero la retiene en el núcleo de la fibra, manteniendo el contacto con la piel seco, y aún mojada abriga gracias a que sus fibras siguen generando calor (reacción exotérmica) al absorber agua. Además, la merino tiene la ventaja de que no coge olores fácilmente y es muy suave; ideal en rutas de varios días o para personas de piel sensible.

❌ Algodón, el enemigo oculto: La regla de oro es no usar algodón como primera capa. Ni camisetas, ni calcetines, ni calzoncillos de algodón si vas a hacer una ruta seria. ¿Por qué? Porque el algodón funciona como una esponja: absorbe el sudor y no lo libera. Se empapa, tarda horas en secar y se queda pegado al cuerpo enfriándolo. Hay un adagio montañero que dice: “El algodón mata” – suena fuerte, pero en contextos fríos puede ser literal, ya que un cuerpo mojado pierde calor 25 veces más rápido que seco. Una simple camiseta de algodón húmeda en invierno podría bajarte la temperatura corporal al punto de una hipotermia si no tienes cómo secarte. Conclusión: usa algodón solo para la ropa de descanso tras la ruta, nunca durante la actividad.

✔️ Ajuste ceñido pero cómodo: La primera capa debe ir pegada a la piel (fit slim o compressive). Esto permite que realmente absorba el sudor de tu cuerpo y lo transfiera fuera. Si llevas, por ejemplo, una camiseta térmica demasiado holgada, el sudor no se absorberá bien y sentirás humedad y frío. Busca prendas de tu talla, con elasticidad y preferiblemente con costuras planas o sin costuras en zonas de roce para evitar irritaciones (especialmente en axilas, ingles, pies).

✔️ ¿Manga corta o larga? En invierno se suele preferir manga larga para cubrir bien los brazos. Una camiseta interior de manga larga (térmica) te dará un plus de abrigo en los brazos sin sacrificar movilidad. En piernas, si hace mucho frío, puedes llevar unas mallas térmicas largas debajo del pantalón (lo veremos más adelante). En climas frescos, algunos combinan camiseta térmica de manga corta + manguitos, pero para simplificar, manga larga funciona bien. No olvides también una prenda interior adecuada: las mujeres pueden usar sujetadores deportivos transpirables (los hay con tejido merino o técnico) en lugar de uno de algodón.

📌 Ejemplos de primera capa adecuada: Camiseta Helly Hansen LIFA Active (mezcla polipropileno y poliéster): famosa por su gestión de humedad excepcional. Camiseta 100% lana merino de gramaje medio (~200 g/m²) de marcas como Odlo, Icebreaker o Decathlon Wedze: muy cálidas y anti-olor. Calcetines térmicos de lana merina con poliamida, caña media y refuerzos (por ej. Lorpen, Mund, etc.) para trekking – mantienen pies secos y calientes.

La versátil prenda de cuello redondo LIFA Merino se adapta a toda clase de climas fríos. Esta prenda ajustada combina una capa de lana merina 100 % con nuestra tecnología de eficacia probada LIFA Stay Warm en una confección ajustada en 2 capas. LIFA Merino MIDWEIGHT ofrece toda la calidez transpirable de la lana merina junto con las exclusivas propiedades de gestión de la humedad de las fibras LIFA.

Errores comunes en la primera capa (¡evítalos!): 1) Salir a la montaña con la típica camiseta de algodón debajo “porque es cómoda” ❌ – vas a terminar empapado y helado, mal plan. 2) Usar esa camiseta térmica súper abrigada… encima de otra prenda ❌ (la térmica siempre va en contacto con la piel, no encima de una camiseta normal). 3) No ajustar bien las mangas o bajos: mete la camiseta base dentro del pantalón para que no se salga cuando te agaches o levantes los brazos, así evitarás que se cuelen corrientes frías en la espalda.

3. Segunda capa: abrigar sin agobiar (aislamiento térmico)

Pasamos a la capa intermedia, la encargada de mantener el calorcito corporal atrapado. Aquí entran las prendas que típicamente pensamos como “abrigo”: un forro polar, un suéter grueso, una chaqueta de plumas ligera, un chaleco, etc. Lo que diferencia a una buena segunda capa para montaña de un jersey cualquiera es que debe aportar mucho aislamiento térmico con el menor peso posible, y preferiblemente seguir permitiendo el paso de la humedad hacia fuera (que respire). Veamos las opciones más habituales:

Ejemplo de segunda capa en montaña: forro polar, chaqueta sintética y plumífero en ruta invernal
  • Forro polar (fleece): El rey de las segundas capas. Estos sweaters de fibra sintética (poliéster) fueron revolucionarios porque abrigan sin ser pesados, siguen calentando incluso si están algo húmedos y secan rápido. Tienen una textura afelpada que crea cámaras de aire entre los filamentos, reteniendo el calor del cuerpo. Los hay de distintos grosores o gramajes (microfleece ligero ~100 g/m², medio ~200, grueso ~300). Para senderismo, uno de gramaje medio suele ser ideal: es versátil y te lo puedes poner o quitar según necesites. Si hace menos frío, un micropolar ligero puede bastar. Ten en cuenta que el forro polar no corta el viento por sí solo; de hecho, el aire pasa bastante a través de él. Por eso, algunos modelos incorporan una capa cortaviento en el pecho o llevan tejido más denso por fuera. Si tu polar es muy permeable y hace viento, tendrás que ponerte la tercera capa para que no se escape el calor. Tip: Prefiere forros polares con cremallera larga o aperturas de ventilación si sueles sudar subiendo – así podrás regular la temperatura fácilmente.
  • Chaqueta “softshell” ligera: Muchos softshell finos actúan como mezcla de segunda y tercera capa en condiciones suaves. Son esas chaquetas elásticas de tejido softshell (normalmente cara externa resistente al roce y algo repelente al agua, interior afelpado fino). Dan abrigo y a la vez protegen un poco del viento más que un polar tradicional. Un ejemplo: una chaqueta softshell ligera para trekking de entretiempo puede sustituir al polar + cortavientos en un solo ítem. Eso sí, recordemos: no es impermeable plena (aguanta rocío o llovizna leve). En invierno frío seco, puedes usar un softshell como segunda capa para ahorrar peso, llevando tu impermeable guardado por si llueve.
  • Chaqueta con relleno (fibra o plumas): Aquí hablamos de esas chaquetitas acolchadas (puffy jackets) que han ganado popularidad. Pueden ser de relleno sintético (fibra de poliéster tipo Primaloft, Microloft, etc.) o de plumas naturales (dónde las plumas de pato/ganso hacen de aislante). ¿Sirven como segunda capa? , cada vez más. De hecho, mucha gente en lugar del forro polar lleva una chaqueta de fibra ligera porque abriga más respecto a su peso. Por ejemplo, un puffy sintético de 100 g de relleno abriga similar a un polar grueso pero pesa la mitad y se comprime en la mochila. Estas chaquetas están pensadas para funcionar bajo la tercera capa si es necesario, o incluso solas si no hay precipitaciones. Lo bueno de la fibra sintética es que, a diferencia de las plumas, no pierde capacidad térmica si se moja y seca rápido. En cambio las chaquetas de plumas naturales abrigan un poco más (mejor relación calor/peso) pero deben mantenerse secas. Si tienes una chaqueta de plumas ultraligera, puedes usarla como segunda capa en días de frío seco brutal, o llevarla de “capa extra” para las paradas (porque te la pones encima del polar cuando te detienes, y al reanudar la marcha te la quitas de nuevo). Un consejo clásico es llevar un plumífero ligero en la mochila en invierno por seguridad. OJO: Aunque sea ligera, una prenda de plumas abriga muchísimo; utilízala con criterio para no sudar con ella puesta mientras caminas – normalmente es para momentos de frío inactivo o frío extremo.

Manténgase cómodo y cálido cuando usted está haciendo senderismo, acampada y caminando sin importar lo que el tiempo ofrece. Hecha de microforro polar de poliéster ligero, este forro polar Columbia te mantiene caliente y cómodo desde el momento en el que lo pones, para que puedas relajarte y disfrutar de la gran al aire libre. – Bolsillo en el pecho con cremallera – Bolsillos con cremallera – 100% microforro polar de poliéster

En cualquier caso, la segunda capa debe poder quitarse fácilmente cuando entres en calor, y ponerse cuando te enfríes. Muchas veces iniciarás la ruta temprano con el polar puesto, y a los 20 minutos de subida ya estarás sudando: ahí es cuando ese polar va fuera y quizás te quedes en manga corta + chaqueta exterior cortaviento. Más tarde, al parar a almorzar en la cima, con el cuerpo sudado y el viento, necesitas ponerte algo caliente inmediatamente para no enfriarte. Este quita y pon es constante: no es malo parar un minuto para ajustar tu ropa, al contrario, demuestra que dominas el sistema de capas. Como dice un dicho montañero: “Si tienes calor, quítate ropa ya; si tienes frío, póntela ya”. No esperes a sudar a chorros para abrirte la chaqueta, ni esperes a tiritar para ponerte el abrigo.

Materiales recomendados en segunda capa: Poliésters tipo fleece (Polartec, ThermoPro, etc.) para forros; fibras sintéticas de relleno (Primaloft Gold, Thinsulate, pluma sintética reciclada, etc.) en chaquetillas ligeras; pluma natural de alta calidad (mejor con tratamiento hidrófugo si es posible) en plumíferos. Incluso lanas gruesas podrían servir (jersey de lana tradicional), pero sinceramente hoy día un forro polar pesa menos y abriga igual o más, y la lana tarda mucho en secar si se humedece.

Ajuste de la segunda capa: Debe quedar algo holgada sobre la primera capa, pero no enorme. Un polar demasiado ajustado podría comprimir la capa de aire aislante (y puede restringir movimiento); muy suelto y generará mucho volumen de aire difícil de calentar. Busca un término medio: que puedas ponerte debajo la capa base cómodamente y encima la chaqueta exterior sin que todo se embutone. Las segundas capas suelen venir con cortes un poco amplios pensando en eso. Recuerda también comprobar que las mangas sean suficientemente largas (para cubrir las muñecas aun extendiendo los brazos) y que el cuello cerrado proteja bien pero sin agobiar. Muchos forros tienen cuello alto para tapar la garganta, detalle importante.

Segunda capa en las piernas: ¿Y para las piernas qué? Aquí suele haber dudas. No hablamos de llevar un “pantalón polar” encima del pantalón 😅. En las piernas normalmente usamos solo dos capas: unas mallas térmicas ajustadas como primera capa (en caso de frío intenso) y encima el pantalón de montaña como capa exterior. Más adelante, en la sección de pantalones (sección 5), detallaremos esto. Pero anticipo: si vas a estar en frío bajo cero, unas mallas largas debajo del pantalón dan un aislamiento extra fantástico.

Errores a evitar en la capa intermedia: 1) Pensar que “más gordo = más abrigo” ❌. No siempre: a veces dos capas medianas abrigan más que un plumas gordísimo, porque atrapas más aire en medio. Además, si es demasiado gruesa la segunda capa y entras en calor, sudarás copiosamente. Adapta el grosor a tu actividad; alguien muy frioler@ tal vez necesite un polar 300, pero en general haciendo senderismo activo un polar 200 + shell es suficiente y más versátil. 2) No llevar segunda capa porque “ya tengo la chaqueta grande” ❌. Error: la chaqueta exterior por lo general no abriga, solo corta viento/lluvia. Si no llevas algo que aporte calor debajo, puedes pasar frío a pesar de estar protegido del viento. 3) Mojar la segunda capa por no guardarla a tiempo ❌: Ejemplo, empieza a llover y sigues solo con el polar sin ponerte la impermeable – el polar se empapa y pierdes su capacidad térmica. En cuanto veas lluvia, ponte la capa exterior para que tu polar no se empape.

4. Tercera capa: tu escudo contra el viento, la lluvia y la nieve

Llegamos a la capa exterior, la que te salva cuando la montaña muestra su peor cara. Aquí típicamente tenemos las chaquetas impermeables (también llamadas hardshell) y prendas complementarias como pantalones impermeables, ponchos, etc. Su función principal es que no entre ni agua ni viento a tu microclima interior. Imagina esta capa como una barrera absoluta contra los elementos: por fuera puede estar lloviendo a cántaros, pero por dentro de tu chaqueta debes seguir seco. ¿Cómo se logra? Gracias a materiales con membranas impermeables y transpirables.

Senderista en invierno con chaqueta hardshell roja, capucha y mochila, bajo nieve en un bosque nevado.

Características de una buena tercera capa (chaqueta impermeable/cortaviento):

  • Impermeabilidad: Debe tener un tejido con membrana que impida el paso del agua líquida. Hay muchas tecnologías: Gore-Tex es la más conocida, pero también existen eVent, Dermizax, Pertex Shield, HyVent, etc., incluso las propias de marcas (Quechua/Novadry, Membrane 2.5L de Decathlon, etc.). La impermeabilidad se mide en columna de agua; por ejemplo, Gore-Tex suele garantizar >28.000 mm de columna. En general, para senderismo conviene algo >5.000 mmH₂O como mínimo (eso aguanta lluvia moderada). Si vas a zonas de lluvia intensa o sostenida, busca 10.000 mm para arriba. Pero ojo: más impermeable casi siempre = menos transpirable. Piensa qué es equilibrado para tu uso.
  • Cortaviento total: Estas chaquetas también actúan de cortaviento: bloquean el aire helado. Un buen impermeable tiene un nivel de Windstopper 100% (no deja pasar nada de viento, o prácticamente nada). Algunas membranas están centradas solo en viento (ej. Gore Windstopper) que no son totalmente impermeables al agua pero sí paraviento; en montaña invernal, suele preferirse llevar ya algo impermeable completo que mata dos pájaros de un tiro.
  • Transpirabilidad: Es crucial. Si tu chaqueta no expulsa el vapor de tu sudor, acabarás mojado por dentro aunque no te entre la lluvia de fuera. Las membranas se diseñan para esto: tienen micro-poros que permiten salir al vapor de agua, pero son tan pequeños que las gotas de lluvia no pueden entrar. La transpirabilidad se mide a veces en g/m²/24h (cuántos gramos de vapor pasan por metro cuadrado en 24h) o en índice RET (resistencia a la evaporación). Cuanto más transpirable, mejor para actividades intensas. Un RET bajo (<6) es excelente (tipo GoreTex Pro), RET 6-13 está bien para trekking, RET >20 es poca transpiración. Si ves cifras de gramos: >15.000 g/m²/24h es muy buena. Muchos productos más económicos no dan este dato, pero como orientación: chaquetas de 2 o 2,5 capas suelen ser menos transpirables que las de 3 capas laminadas. En cualquier caso, las cremalleras de ventilación son tus aliadas: muchas chaquetas traen zip debajo de las axilas o en pecho para abrir y ventilar cuando estás sudando. Úsalas sin miedo al notar calor.
  • Costuras selladas y buen diseño contra filtraciones: No sirve un tejido impermeable si luego el agua se cuela por las costuras. La chaqueta debe tener todas las costuras termoselladas (cinta interna que las impermeabiliza). También fijarse que tenga solapas sobre las cremalleras o cremalleras impermeables, un buen ajuste de capucha (preferiblemente con visera reforzada y ajustes 3D para que no se vuele y gire con tu cabeza), puños ajustables (velcro o elástico) y cordón de ajuste en el bajo. La idea es que puedas “sellarte” dentro de la chaqueta cuando haga falta, evitando que con viento fuerte entre agua por ninguna rendija.
  • Ligereza vs robustez: Aquí toca equilibrio. Para senderismo no técnico, muchas chaquetas impermeables son de tipo 2,5 capas (tejido exterior + membrana + un fino revestimiento interior en vez de forro completo). Son ligeras y compactables, perfectas para llevar en la mochila por si llueve. Ej: una chaquetilla de 300 gramos que te pones solo cuando toca. En cambio, si vas a condiciones duras (trekking invernal de muchos días, zonas con rocas, uso continuo), tal vez prefieras una 3 capas real (exterior + membrana + forro interior separado) que suelen ser más duraderas pero un poco más pesadas. También las hay híbridas 3 en 1 (una capa impermeable exterior + un forro desmontable interno térmico), pero esas son más para uso urbano o esquí; en montaña es más versátil tener las capas por separado.
  • Talla adecuada: Tu chaqueta debe ser lo suficientemente amplia para ponértela encima de la segunda capa en invierno. Pruébatela con un forro polar debajo cuando la compres. Si apenas puedes moverte con dos capas debajo, ve una talla más. Al mismo tiempo, no debería ser enorme al llevar solo una camiseta – de nuevo, equilibra pensando en que la usarás con varias capas. Asegúrate de que de hombros y sisas te permite mover los brazos bien, que al alzar los brazos la chaqueta no te deja la espalda al aire (mal patrón) y que la capucha es compatible con gorro o incluso casco si algún día haces escalada invernal.

🔎 Softshell vs Hardshell: seguramente has oído estos términos. Hardshell = impermeable “duro”, o sea la chaqueta de membrana de la que hablamos (100% bloqueante de elementos). Softshell = “concha suave”, un invento para ofrecer algo de protección con mucha más comodidad. Un softshell típico es una chaqueta de tejido elástico, resistente al viento y repelente al agua, pero no totalmente impermeable. En situaciones de nieve seca, viento moderado o frío sin lluvia, el softshell es genial porque transpira muchísimo más que una hardshell y suele ser más abrigado también (tiene forro polar interno a veces). Te lo pones y casi que ni notas que lo llevas, no hace ruido de plástico, etc. Ahora bien, si cae un chaparrón serio, el softshell no da la talla: terminarás mojado tras unos 20-30 minutos de lluvia continua. Por eso, lo ideal muchos días es: vas caminando con tu softshell cómodamente y llevas un hardshell ligero guardado; si empieza a llover fuerte, te pones el hardshell por encima (el softshell puede hacer de segunda capa incluso, aportando calor). Este combo es muy usado en alpinismo. Si solo haces senderismo en bosques, un softshell puede bastar como chaqueta 90% del tiempo y tener un poncho o impermeable barato en la mochila por si acaso. Piensa entonces en las condiciones: ¿día azul frío y ventoso? Softshell? va bien. ¿Día variable con nubes de lluvia? mejor saca la hardshell.

Chaqueta con dos bolsillos laterales y bolsillo en el brazo, todos con cremallera. Puños ajustables con velcro, capucha y cintura regulables. Impermeable (8.000 mm) y transpirable (3.000 g/m²/24h).

¿Y el pantalón impermeable? Es el gran olvidado a veces. En rutas con lluvias intensas o si vas a caminar por nieve húmeda, un pantalón impermeable o al menos un cubrepantalón es importantísimo. Puedes llevar unos ligeros de quitar y poner (los que se ponen sobre tu pantalón normal cuando empieza a llover, con cremalleras laterales). Si la previsión es seca, no hace falta. Muchos pantalones de senderismo de invierno ya vienen con tratamiento repelente al agua (DWR) en el tejido y son cortaviento, suficientes para aguantar escarcha o una nevada ligera sin mojarte. Consulta la sección de pantalones más abajo para más consejos.

Errores comunes con la tercera capa: 1) No llevarla porque “hay sol” ❌: En invierno el clima cambia rápido, siempre mete tu chaqueta impermeable en la mochila. Más vale 300g de prevención que acabar empapado y temblando en mitad de la nada. 2) Escoger una chaqueta sin transpiración ❌ (esas de plástico tipo chubasquero barato): si bien te aíslan del agua, sudarás tanto por dentro que terminarás igualmente mojado. Busca algo con membrana técnica aunque sea sencilla. 3) No ajustarla bien cuando hace mal tiempo ❌: lleva siempre la capucha puesta bajo lluvia fuerte, cierra bien los velcros de puños y cordones. He visto gente con buenas chaquetas pero que las llevan flojas y entra agua por el cuello o las mangas… hay que usarlas correctamente. 4) Olvidar el mantenimiento: las chaquetas impermeables requieren ciertos cuidados: lávalas con detergente neutro ocasionalmente, re-aplica spray o wash-in de repelencia (DWR) cada cierto tiempo, y no uses suavizante al lavarlas porque obstruye los poros de la membrana.

5. Adaptando tu vestimenta al clima y la temperatura

Ahora que entendemos las capas, surge la pregunta: ¿Cómo combino esas capas según el frío que haga? No es lo mismo una caminata a 12 °C soleados que a -2 °C con ventisca. Vamos a ver varios escenarios típicos de invierno en montaña (no técnica) y cómo podrías vestirte:

Senderistas caminando con viento fuerte y nieve usando chaquetas cortavientos en montaña
  • Clima frío suave (10–15 °C), seco o con sol: Es el típico día de invierno al mediodía en zonas bajas. Probablemente con una camiseta térmica manga larga (capa 1) y un forro polar ligero (capa 2) al empezar vas bien. A media que entres en calor, quizás te quedes solo con la camiseta. Lleva la chaqueta cortaviento/impermeable guardada; con 12°C y sol, quizá no la uses, pero si sube aire en una cumbre o cambia el tiempo, la necesitas a mano. En piernas, un pantalón trekking largo normal, quizá forrado ligero interior si eres frioler@, bastará. Gorro fino tipo beanie ligero y guantes finos pueden venir bien al inicio de la ruta, pero seguramente te los quitarás cuando entres en calor.
  • Clima frío moderado (5–10 °C), algunas nubes o viento leve: Aquí ya el frío se nota más. Capas recomendadas: primera capa térmica (lana merina de gramaje medio o térmica sintética), segunda capa un polar de grosor medio o chaqueta softshell fina, y tercera capa un cortaviento impermeable ligero. Al comenzar, quizás lleves las 3 capas si te da pereza quitar luego, pero conforme camines acabarás con 2 capas. Lo normal: camiseta térmica + polar mientras está fresco, y la chaqueta impermeable la usas solo si el viento molesta o si bajan de 5°C. Ejemplo: Senderismo de mañana con 7°C y algo de brisa – empiezas con las 3 capas puestas; tras 20 min subiendo, te quitas la exterior y sigues con polar + térmica. Al llegar a la cima, el viento te obliga a ponerte la chaqueta de nuevo para no quedarte frío parado. Extremidades: guantes ligeros o medianos, gorro de lana fino o cinta para orejas, y braga de cuello en la mochila (con 5-8°C al parar agradecerás ponerla).
  • Clima frío intenso (0–5 °C), viento notable o humedad: En este rango ya hablamos de posibles heladas, ambiente frío de verdad. Capas: primera capa térmica (merina gruesa o térmica muy abrigada), segunda capa robusta (polar grueso o chaqueta de fibra gorda), y tercera capa impermeable cortaviento si o sí. En estas temperaturas seguramente caminarás con la capa 2 y 3 puestas juntas al inicio. Si el viento es fuerte, la chaqueta exterior la tendrás que llevar casi todo el tiempo para cortar el aire helado. Es posible que necesites además una segunda capa adicional: por ejemplo, polar fino + chaqueta de fibra encima (haciendo dos capas intermedias) bajo la impermeable, especialmente si estás más bien quieto o eres muy friolero. Ejemplo concreto: Ruta con 1°C, cielo nublado y rachas de viento: podrías llevar camiseta térmica manga larga + forro polar 200 + chaqueta de fibra sintética ligera + chaqueta impermeable exterior. Al moverte, quizás sobre la chaqueta de fibra (depende del frío que pases); pero llévala en la mochila para pausas. Extremidades: gorro grueso que cubra orejas, guantes térmicos (posiblemente doble capa de guantes), calcetines muy abrigados (merino heavy weight) y botas. Con 0-5°C conviene además proteger el cuello y posiblemente la cara con un buff polar si el viento es frío.
  • Frío bajo cero (< 0 °C), nieve ligera o condiciones severas: Aunque dijimos “sin entrar en alpinismo”, a veces hacemos senderismo con -5°C o entre nieves. En estas condiciones no escatimes: primera capa térmica excelente (merino heavy o sintética tipo polartec powerdry), segunda capa doble como comentamos (fleece + plumas o fibra), y chaquetón exterior de calidad. Ejemplo: una combinación típica es camiseta térmica + micropolar + plumífero ligero + chaqueta hardshell. Si estás en movimiento intenso subiendo, podrías quitar el plumífero para no sudar, pero cuando pares o bajes, lo pones. Pies: con nieve y mucho frío, lleva polainas para que no entre nieve en las botas y quizá doble calcetín si tus botas lo permiten. Manos y cara: imprescindible guantes muy abrigados (mitones o manoplas si hace muchísimo frío), forro polar para cuello y máscara de neopreno o pasamontañas si hay viento helador. Recuerda que con frío extremo es preferible muchas capas finas que una muy gruesa – atrapas más aire y regulas mejor.
  • Tiempo lluvioso o muy húmedo (independientemente de temperatura): Si se prevé lluvia, la estrella es la capa exterior. Ajusta tus capas para poder ponerte la chaqueta impermeable en cuanto comiencen las gotas. Normalmente con lluvia no suele hacer frío extremo (la temperatura puede ser 5–15°C), pero la sensación de humedad cala. Recomendación: Lleva una primera capa que no retenga nada de agua (poliéster), una segunda capa mínima (si la temperatura no es tan baja, quizá solo un polar fino o incluso prescindir mientras caminas) y la chaqueta impermeable puesta o a mano. Bajo lluvia, la transpirabilidad de tu chaqueta baja (por la saturación de humedad), así que intenta no sudar de más: camina a ritmo moderado, ventila abriendo cremalleras pit-zips, etc. Considera usar un poncho si la lluvia es ligera y el terreno fácil, ya que cubre también la mochila. Consejo: en lluvia continua, es bueno llevar un recambio de primera capa seco en una bolsa plástica en la mochila; así, si lo que llevas puesto se humedece, al acabar la ruta (o en una parada larga bajo techo) puedes cambiarte la camiseta/calcetines y evitar hipotermias. Con lluvia, sí o sí gorro impermeable o capucha bien ajustada, y guantes con membrana (o cubrirlos con manoplas impermeables) porque las manos mojadas se enfrían mucho.
  • Viento fuerte frío (con cielo despejado): A veces el problema no es la temperatura real sino el viento. Un día de 8°C con viento de 50 km/h en crestas puede sentirse como bajo cero (efecto wind chill). En estos casos, la prenda crucial es algo cortaviento: tu chaqueta exterior (incluso si no llueve) debe ir puesta para bloquear el aire helado. Debajo podrías llevar perfectamente una capa base y quizá una capa intermedia fina, porque el ejercicio te mantiene caliente, pero el viento no debe pegar en la piel. Si no hace tanta frío pero hay viento fresco, otra opción es usar un cortavientos ligero (rompevientos no impermeable, tipo chaqueta rompevientos de running) que son súper transpirables. Muchos senderistas llevan un chaleco cortavientos (sin mangas) para ventilar mejor; puede ser útil si el viento no es glaciar. Consejo especial viento: Ajusta bien todos los cierres: cordón de la capucha, velcros de muñeca, cuello… Un viento fuerte puede literalmente sacar el calor de entre tus capas si hay huecos. También ten en cuenta proteger ojos (gafas evitan lagrimeo con viento) y labios/piel (el viento frío reseca mucho, un bálsamo labial y crema ayudan).
  • Niebla densa o humedad alta (+ frío): La niebla moja casi como llovizna. Suele ocurrir en bosques húmedos invernales o alta montaña con nubes bajas. Aquí la humedad ambiente es saturada, y cualquier ropa expuesta se empapa lentamente. Ideal: llevar tela sintética siempre (la lana merino absorberá mucha agua de la niebla, aunque te mantiene caliente, se pondrá pesada). Un buen impermeable ayudará a que la humedad no cale tus capas internas, aunque no haya lluvia per se – piensa que vas caminando dentro de una nube. Muchas chaquetas softshell fallan aquí porque se terminan empapando tras horas de niebla. Así que, capa exterior impermeable en niebla espesa, o al menos un cortavientos con DWR fuerte. Presta atención a la mochila también: usar la funda impermeable para que no absorba agua la cordura. Y cuando pares, busca un sitio abrigado si es posible, porque la niebla con frío roba calor muy rápido (el aire húmedo conduce mejor la temperatura). Recuerda la nota de Decathlon: en zonas de niebla o nieve húmeda, es vital tener prendas que mantengan calor incluso húmedas (ej. relleno sintético en vez de pluma).
  • Combate de la humedad interna (sudor): En cualquier clima, una regla fundamental: no te sobre-abrigues mientras caminas. Es preferible sentir un pelín de fresco inicial al arrancar, que salir “a tope de abrigo” y sudar en 10 minutos. Si sudas mucho, cuando pares te vas a helar. Ve ajustando tu esfuerzo y tu ropa para sudar lo mínimo necesario. Truco: Si sabes que viene un tramo duro (una cuesta larga), antes de acometerla quítate una capa (guarda el polar, por ejemplo), así subirás más ligero y al acabar no estarás chorreando. Y viceversa: si viene un tramo fácil o parada y estás sudado, ponte algo antes de enfriarte. Gestionar esto marcará tu confort.

📋 Checklist de vestimenta para diferentes escenarios: (ejemplos orientativos)

  • Ruta invierno suave (10-15°C, seco): Camiseta técnica manga corta o larga + forro polar fino en mochila (por si) + pantalón trekking largo ligero. Calcetines senderismo regulares. Zapatillas trekking o botas ligeras. Gorro tipo visera o cinta (sol). Chaqueta cortavientos impermeable ligera en mochila. Gafas de sol, crema solar.
  • Ruta frío moderado (5-10°C) con nubes: Camiseta térmica manga larga + forro polar 200 puesto al inicio. Pantalón largo softshell o forrado ligero. Botas trekking media caña. Gorro de lana ligero, braga cuello fina y guantes delgados (quitárselos si sobra calor). Chaqueta impermeable cortaviento a mano (posiblemente puesta con viento).
  • Ruta frío intenso (-2 a 5°C) viento/nevada ligera: Camiseta térmica manga larga (merino heavy o similar) + micropolar + plumífero ligero bajo una chaqueta impermeable robusta. Pantalón de invierno softshell + mallas térmicas debajo. Botas de montaña impermeables, polainas si nieve. Calcetines merino gruesos. Gorro forro polar cubre-orejas, buff polar al cuello. Guantes: liner fino + guante primaloft impermeable. Extra: pack de calor químico en bolsillo (por si manos muy frías), manta térmica de emergencia en mochila.
  • Ruta con lluvia (8°C lluvioso): Camiseta manga corta transpirable (sudor) + no usar polar grueso (se mojaría) -> en su lugar, una sudadera fina técnica que se pueda mojar algo. Chaqueta impermeable siempre puesta. Pantalón trekking + cubrepantalón impermeable guardado (ponérselo apenas llueva en serio). Gorra con visera debajo de la capucha (truco para que no te caiga agua en la cara). Botas impermeables. Calcetín recambio en bolsa estanca. Paragüitas opcional en terreno abierto sin viento (sí, suena raro, pero FEDME señala que un paraguas puede ser útil si no hay viento).
  • Ruta con niños (~5°C estable): Vestir a los peques en capas: camiseta térmica + forro polar kids + chaquetita softshell o plumas kids + chubasquero kids en mochila. Pantalón trekking infantil (si mucho frío, mallas térmicas debajo). Botas de senderismo infantiles impermeables o zapatillas según terreno. Gorrito divertido que tape las orejas, guantes impermeables (porque seguro querrán tocar charcos o nieve 😅). Para bebés: body térmico, jersey, buzo entero cortaviento, manta o cobertor en mochila por si ventisca. Siempre llevar repuesto de guantes/calcetines para ellos, pues se ensucian o mojan fácil.

6. Pies: calzado y calcetines apropiados para el invierno

Uno de los puntos críticos al equiparse para la montaña son los pies. Unos pies fríos o ampollados pueden arruinar cualquier excursión. ¿Qué debemos tener en cuenta en invierno?

Calcetines técnicos, la primera defensa: Como mencionamos en la capa base, evita calcetines de algodón. Opta por calcetines térmicos de lana merina o mezcla sintética. Estos calcetines son más gruesos que los de verano, aportando aislamiento. Además, la lana merina tiene la propiedad de mantener el calor incluso si el calcetín se humedece un poco con sudor. Muchos calcetines de senderismo tienen zonas reforzadas (punta, talón) y paneles más transpirables en el empeine. ¿Cuántos pares? Para una ruta de día, con uno bueno basta, pero lleva otro de repuesto seco en la mochila por si el primero se mojara mucho (ya sea por sudor excesivo, meter el pie en un río sin querer, etc.). Truco: Si tus botas son amplias o hace frío extremo, puedes llevar un calcetín liner fino sintético + un calcetín grueso encima. Esto también reduce rozaduras al friccionar calcetín con calcetín en lugar de con tu piel. Pero cuidado, si te pones demasiados calcetines y los pies quedan apretados dentro de la bota, lograrás el efecto contrario: cortar la circulación y enfriar los pies. Así que calibrar: medias térmicas sí, “tres pares de calcetines” no.

Botas de montaña impermeables y calcetines térmicos en una ruta invernal con nieve

Botas vs zapatillas en invierno: Depende del terreno y condiciones. En general, en invierno conviene calzado cerrado, impermeable y con buena suela. Tienes dos grandes opciones:

  • Botas de montaña: Dan más abrigo (cubren tobillo, muchos modelos tienen algún relleno o son más gruesas), mayor estabilidad en terrenos resbaladizos (barro, nieve) y suelen ser totalmente impermeables con membrana. Para treking invernal con mochilas pesadas o terreno irregular, son recomendables. Dentro de botas, las hay específicas de invierno con forro caliente (incluso con Thinsulate) o normales de 3 estaciones que igualmente sirven con buen calcetín. Asegúrate que la suela tenga buen dibujo/taco antideslizante y que no estén desgastadas.
  • Zapatillas de senderismo/trekking: Si el plan es una ruta fácil, no hay nieve ni tanto frío, podrías usar zapatillas de trekking impermeables (importante que tengan Gore-Tex u otra membrana). Ventajas: son más ligeras, secan más rápido si se mojan internamente, y para algunos más cómodas. Desventaja: al ser bajas, te puede entrar agua/nieve por arriba del tobillo; y no protegen del todo contra torceduras en terrenos complicados.

Botas de senderismo impermeables y transpirables con membrana Omni-Tech y costuras selladas. Parte superior de gamuza y tejido sintético, entresuela Techlite con buena amortiguación y suela Omni-Grip para tracción estable en todo tipo de terrenos.

¿Impermeables sí o no? En invierno, . Aunque a veces se dice que las botas sin membrana transpiran mejor, en invierno el suelo suele estar húmedo/frío; quieres mantener los pies secos y aislados. Unas botas de cuero sin membrana pueden resistir algo de agua pero acabará calando si hay charcos continuos. La membrana tipo Gore-Tex te garantiza pie seco de fuentes externas. Eso sí, si tu pie suda mucho, ventila las botas quitándotelas en paradas largas para que se oreen un poco, porque el sudor también humedece por dentro (ninguna bota impermeable es 100% vapor-transpirable, siempre algo queda).

No estrenes calzado en una ruta larga: Esto es ley universal. Especialmente en invierno, unas rozaduras duelen el doble (porque el frío las acentúa) y quitarte la bota al aire frío es peor. Estrena botas o zapatillas en salidas cortas primero para amoldarlas.

Atado y ajuste: Ata bien las botas, ni flojas (rozan y entra frío) ni hiper apretadas (cortan circulación). En invierno a veces un truco para mejorar calor es mover los dedos de los pies dentro de la bota de vez en cuando; si las ataste muy fuerte no podrás.

Complementos para pies invernales: Si hay nieve, las polainas son tus amigas: esos cubrebotas que tapan desde la bota hasta la rodilla o media pantorrilla. Evitan que nieve, barro o agua entren por la caña superior de la bota. Son muy recomendables en rutas con nieve reciente o tramos de barro profundo. Otro gadget: plantillas térmicas (aluminizadas o de fieltro) dentro de las botas añaden aislamiento del frío del suelo. Y en acampadas invernales, unos botines de plumas para el vivac son gloria, pero eso ya es otro tema.

Pies fríos vs pies sudados: Dos problemas opuestos. Si sufres de pies fríos crónicos, considera botas con aislante, doble calcetín, y mueve los pies regularmente. Saca los pies del calzado en descansos para masajearlos un poco o cambia calcetín húmedo por seco. Si tus pies sudan mucho, usa calcetines transpirables, puedes espolvorear talco o anti-humedad antes de la ruta, y al terminar quítate las botas pronto para que se sequen por dentro. Recuerda: pies húmedos + frío = riesgo de congelación en casos extremos, y seguro ampollas. Así que gestiona eso.

Errores a evitar con el calzado en invierno: 1) Usar “las mismas zapatillas de deporte de siempre” ❌: por favor, si vas a la montaña con frío/agua, unas zapatillas urbanas se empaparán y carecen de agarre; es receta para resbalar y enfriarte. 2) Calcetines de calle o mal cuidados ❌ – esos calcetines finitos de algodón te harán ampolla y no abrigan; invierte en un par técnico. 3) Dejar las botas en casa porque “hace bueno” y luego encontrarte con tramos nevados: en invierno, incluso con sol, las zonas de sombra pueden tener hielo o nieve vieja. Mejor llevar botas o al menos calzado de senderismo con agarre. 4) No secar las botas tras la ruta ❌: uno llega cansado y las deja ahí. Error, en invierno pueden quedarse húmedas días. Pon papel de periódico dentro al llegar a casa para que absorba, saca las plantillas, colócalas cerca (no pegadas) de una fuente de calor suave para que sequen completamente.

7. Manos, cabeza y cuello: accesorios vitales

Hemos hablado bastante de ellos en las secciones de capas, pero haremos énfasis: no subestimes el impacto de llevar o no gorro, guantes y bufanda (braga). Son pequeños ítems que pueden marcar la diferencia entre ir disfrutando o ir sufriendo.

  • Gorro o bandana para la cabeza: En invierno, un gorro calentito es obligatorio llevarlo. Cuando tienes la cabeza abrigada, todo el cuerpo se siente más caliente – es psicológico y fisiológico, pues se reduce la pérdida de calor por la cabeza. Elige un gorro de material térmico y transpirable: lana merina (clásicos gorros de punto forrados), forro polar, o tejido técnico. Que cubra bien las orejas, porque las orejas duele el frío. Hay modelos con orejeras o simplemente puedes bajar el gorro hasta cubrirlas. Si no te gustan los gorros, al menos usa una diadema/cinta polar ancha que tape orejas y frente. Y en situaciones de viento fuerte, podrías combinar gorro + capucha de la chaqueta, así tienes doble capa. ¿Y debajo del casco? Si haces escalada invernal o llevas casco de esquí, existen gorros finos de seda o materiales muy delgados que caben debajo del casco sin problemas.
  • Braga de cuello (tubular): Es extremadamente útil. A diferencia de una bufanda tradicional (que también abriga pero puede estorbar al moverse y hay que anudar), el tubular es práctico: te lo pones al cuello y listo, sin puntas colgando. En invierno usa uno de tejido grueso (forro polar, lana o polar fleece); en días menos fríos, uno fino tipo Buff original. Lo bueno es que puedes subirlo para tapar la barbilla, boca y nariz si hay viento frío, actuando como pasamontañas parcial. También puedes usarlo sobre la cabeza a modo de gorro ligero si te quitaste el gorro y te queda el cuello caliente. Mantener la garganta abrigada previene anginas y baja mucho la sensación de frío. Tip: Llévate dos bragas de distinto grosor (una fina y una gruesa) y vas alternando según necesites.
  • Guantes: Las manos cuando se enfrían pierden habilidad y puede ser peligroso (no puedes agarrar bastones, te cuesta abrir la mochila, etc.). Siempre lleva guantes en invierno, aunque al inicio pienses “no hace tanto frío”. Un par ligero puede bastar en 10°C, pero llévalos. Para frío moderado, guantes cortaviento o forro polar grueso funcionan. Para frío fuerte o viento, mejor guantes con membrana impermeable/cortaviento (tipo esquí ligero o alpinismo). Como comentamos, el sistema de doble guante es genial: uno fino (liner) + otro encima. Por ejemplo, liner de seda o merino y encima guantes de primaloft impermeables. Así si tienes que manipular algo fino (móvil, cámara, atar cordones), te quitas solo el guante exterior y mantienes el liner puesto (no tocas nada con la piel desnuda). Mitones vs dedos: Los mitones (manoplas) abrigan más que los guantes con dedos porque mantienen todos los dedos juntos compartiendo calor. El problema es que pierdes destreza (difícil coger cosas pequeñas). Una solución son mitones que se abren en la punta (muy usados en fotografía: quitas la tapa y aparecen tus dedos). En senderismo normal, unos guantes estándar van bien. También considera el impermeable: si vas a jugar con nieve (hacer bolas con tus hijos, por ej), ponte guantes impermeables totalmente porque los de lana o polar acabarán empapados y tus manos heladas.
  • Ojos y cara: En invierno la radiación UV puede ser intensa por la altitud y la reflexión en nieve. Unas gafas de sol categoría 3 (o 4 en alta montaña nieve) son importantes para evitar queratitis solar (lo que llaman ceguera de la nieve). Además protegen del viento frío que irrita los ojos. Usa crema solar en cara aunque esté nublado – el uv se cuela y el frío a veces despista pero te quemas igual. Un protector labial con SPF previene labios partidos. Para la cara, si hay viento gélido, puedes usar pasamontañas completo o una mascarilla de neopreno que cubre nariz y mejillas; son un poco engorrosas pero en -10°C con viento te salvan la piel. En condiciones normales, con gorro+braga cubriendo hasta la nariz es suficiente.
  • Protección de oídos: Mención especial: hay gente que sufre mucho dolor de oídos con el viento frío. Además del gorro, puedes usar orejeras o esos protectores de oreja con diadema que se ponen por detrás de la cabeza. No son muy comunes en montaña (más en ciudad), pero si no te gusta el gorro, es una alternativa.

Hecho de una mezcla de lana merino cuenta con un tejido grueso y dobladillo para ajustable para mayor calidez y comodidad

Accesorios extra útiles en invierno:

  • Bastones de trekking: ¿Qué tiene que ver con ropa? Bueno, no es vestimenta, pero sí un elemento importante. En invierno el terreno resbaladizo hace que unos bastones sean de gran ayuda para equilibrarse, ahorrar energía y evitar caídas en hielo ligero. Además, mejoran la circulación de los brazos (al moverlos), lo que puede ayudar a que las manos se calienten más que llevándolas quietas. Así que inclúyelos.
  • Manta térmica de emergencia: No pesa nada y en caso de accidente o imprevisto, envuelve a una persona y conserva su calor. Incluir en mochila siempre.
  • Thermos con bebida caliente: De nuevo, no es ropa pero… en invierno llevar un termo con té caliente o sopa hace maravillas por tu sensación térmica desde dentro. Beber algo caliente en una parada puede revivirte. Y mantenerse hidratado es clave para que la circulación funcione bien (un cuerpo deshidratado es más propenso a hipotermia).
  • Calentadores químicos: Esos sobrecitos que al agitar generan calor durante horas. Puedes llevar un par, y si notas pies o manos extremadamente fríos, activarlos y ponerlos en los guantes o en las botas (o en axilas/ingles en caso de emergencia de hipotermia). Úsalos con precaución (no dormir con ellos pegados a la piel porque podrían quemar leve), pero son útiles en caso de apuro o simplemente para más confort en paradas largas.

8. Consejos para vestir a niños y bebés en salidas invernales

Salir en invierno con los peques tiene un par de desafíos extras: ellos son más sensibles al frío pero a la vez, si caminan, tienden a moverse mucho (y pueden sudar o quitarse ropa sin avisar). La clave con ellos es capas y adaptación constante.

Familia con bebé abrigado correctamente en una ruta de montaña en invierno

Bebés (0-2 años) en mochila o carrito: Los bebés no caminan, por lo que no generan calor por ejercicio. Van a estar quietecitos (o moviendo bracitos, pero poco), así que debemos abrigarlos más que a un adulto. Un dicho común: “Al bebé ponle una capa más de la que tú lleves”. Por ejemplo, si tú tienes camiseta + polar + chaqueta, al bebé ponle una interior + pelele abrigado + buzo entero forrado y quizá la fundita del portabebés. Es importante cubrir extremidades: manoplas en sus manos (no confiar en que las metan en el saco, porque a veces las sacan), patucos o botitas calentitas en pies. Gorro siempre, porque suelen tener la cabeza descubierta al ir en mochila y pierden mucho calor por ahí. Si el bebé va en carrito, además de abrigarlo conviene un plástico de lluvia/cortaviento del cochecito cuando hace mucho frío o viento, eso crea un microclima protegido. Revisa frecuentemente al bebé: toca su nuca para ver si está muy caliente (demasiada ropa) o fría (falta abrigo). Los bebés no hablan, hay que estar atentos a sus señales: llanto puede ser por frío. Mejor parar 5 minutos, sacarlo del mochila, moverlo un poquito para reactivar circulación y volver a colocar.

Niños pequeños que caminan (2-6 años): Aquí viene el dilema: los papis tendemos a veces a abrigarles mucho por si acaso, pero si el niño va andando, es casi seguro que se pondrá a correr, saltar, etc., y entrará en calor rápidamente. Si lo embutimos en un mono supergrueso, a los 10 min va a estar sudando y pidiendo a gritos quitárselo (o simplemente lo veremos rojo y agobiado). Por tanto, aplicar también en ellos el sistema de capas: capa base sintética (muchas marcas hacen camisetas térmicas y mallas para niños, búscalas, merecen la pena), capa intermedia un forrito polar infantil o sudadera técnica, y capa exterior su chaquetita impermeable o un abrigo tipo plumas infantil. Cuando empiecen a caminar y correr, estate pendiente: si ves que empieza a sudar en la nuca, quizás toca quitarle el gorro o abrirle un poco la cremallera del abrigo. Los niños tienen menos capacidad de regular temperatura que nosotros, así que los adultos debemos regular por ellos. Un truco: vestirlos con capas fáciles de quitar/poner. Ejemplo, mejor un polar con cremallera (se abre fácilmente si tienen calor) que un suéter cerrado. Mejor una chaquetita con botones que puedas abrir un poco, etc. También es buena idea llevar ropa de repuesto para ellos: otra camiseta interior, calcetines extras, y si son propensos a saltar en charcos, quizá otro pantalón. Porque si se mojan, hay que cambiarles pronto o pasarán frío (ellos no lo gestionan tan bien).

Niños mayores (7+ años) y adolescentes: A esta edad ya pueden cargar algo de su equipo y les puedes educar en el sistema de capas. Enséñales: “lleva esta chaqueta en tu mochilita y te la pones cuando tengamos frío en la cima”, etc. Involucrarlos en la preparación les ayuda a ser conscientes. La vestimenta puede ser prácticamente como la de un adulto, solo que adaptada a tallas infantiles. Hoy en día hay chaquetas técnicas para niños muy buenas, incluso con Gore-Tex, forros polares divertidos, etc. Vale la pena equiparlos bien, por seguridad y para que la experiencia sea agradable (si pasan frío, la próxima vez no querrán venir).

Calzado infantil: Los pies de los niños crecen rápido y a veces nos duele gastar en botas que usará un invierno… pero es fundamental un calzado adecuado. Si se resbalan, se mojan o se ampollan, la aventura se vuelve tortura para todos. Para niños pequeñitos que mayormente van a ratos caminando y ratos en hombros, quizá unas botas de nieve tipo aprés-ski pueden valer (muy calientes, aunque poco flexibles). Para niños que ya caminan todo el trayecto, mejor unas botas de senderismo infantiles: por ejemplo, Decathlon, Salomon, Merrell y otras tienen botas impermeables mini. Su suela tiene dibujo, sujetan el tobillo sin ser muy rígidas (importante porque su desarrollo de pie en crecimiento no debe ir en bota ultra rígida demasiado tiempo). Unas zapatillas de trekking impermeables también funcionan si el terreno no es de nieve profunda. Recuerda probarlas con el calcetín gordo con el que las usarán. No les pongas 3 calcetines dentro de una bota pequeña, les dolerán los pies – es el mismo principio que con adultos.

Accesorios niños: Indispensable gorro (los niños pierden mucho calor por la cabeza también, y además así evitamos otitis por viento). Mejor si tiene algún dibujo o cosa que les guste para que se lo quieran poner. Braga cuello en vez de bufanda (por seguridad, para que no se enganche jugando). Guantes impermeables si hay nieve; los de lana se empapan rápido con las “bolas de nieve” y luego lloran por las manos heladas. También es útil llevar ropa extra en el coche: termina la ruta, quizás esté todo embarrado – tener medias secas, zapas de repuesto y un abrigo limpio esperándolos evita que se queden húmedos en el viaje de vuelta.

Vigilar signos de frío en peques: Ellos a veces no comunican bien “tengo frío” hasta que ya están muy temblorosos. Observa: si deja de jugar de repente, lo notas tiritando, labios ligeramente morados, o se pone muy quejoso sin motivo claro, puede ser que tenga frío de más. Toca sus manos, nariz, orejas. Actúa: ponle más abrigo, dale algo caliente de beber si tienes, y muévanse un poco para entrar en calor (jueguen a saltar, por ejemplo). Si es un bebé y notas pies y manos muy fríos al tacto, envuélvelo enseguida en manta y contacto piel con piel si es grave (en casos de hipotermia leve en bebés, el calor de los padres es el mejor remedio).

No olvides que los niños imitan: Si tú mismo sales mal equipado y pasas frío, difícil convencerlos luego. Da ejemplo vistiéndote adecuadamente y mostrando entusiasmo. Haz paradas cortas si hace frío (los niños se enfrían antes al parar), manténlos hidratados y bien alimentados (un snack energético y frecuente les ayuda a producir calor). Y lleva recompensas tipo chocolatina caliente, etc., para que asocien el invierno con cosas agradables también 😁.

Una selección práctica con lo imprescindible para ir bien equipado en rutas invernales sencillas, sin complicarte ni comprar de más.

Kit esencial para rutas de montaña en invierno

Otros consejos finales y preguntas frecuentes (FAQ)

¿Es necesario comprar ropa de marca cara para esto?

No necesariamente. Si estás iniciando, hay opciones muy buenas calidad-precio (Decathlon, Trangoworld, etc.) que ofrecen prendas técnicas asequibles. Lo importante es que cumplan la función: que sean de material técnico, con buen diseño de capas. Es preferible gastar en una buena chaqueta impermeable que en una sudadera de marca casual. Dicho esto, las marcas top (Patagonia, The North Face, Arc’teryx, etc.) suelen dar mejores acabados, más durabilidad y a veces innovaciones en tejidos. Puedes combinarlas: por ejemplo, una camiseta interior sencilla de poliéster (barata), un polar decente y quizás invertir más en la chaqueta impermeable que te durará muchos años. También existe el mercado de segunda mano para ropa de montaña infantil (que se usa poco tiempo) o material de adultos en buen estado – es una forma de ahorrar y reciclar.

¿Qué diferencia hay entre una chaqueta de 2, 2.5 y 3 capas?

Esto refiere a la construcción del tejido impermeable. 2 capas: la membrana va pegada al tejido exterior y normalmente la prenda lleva un forro suelto interno de malla. 2.5 capas: la membrana va pegada al exterior y lleva solo un recubrimiento parcial interno (una especie de impresión o laminilla protectora) en vez de forro textil completo – por eso son más ligeras, la “media capa” es esa película interior. 3 capas: tejido exterior + membrana + forro interno están todos laminados juntos, formando una sola tela de tres estratos. Suelen ser las más robustas y algo más rígidas. A efectos prácticos: 2.5 capas = chaquetas ligeras de lluvia (ideales mochila), 3 capas = chaquetas para condiciones serias (resistentes, para uso intensivo), 2 capas = algo intermedio pero menos visto hoy día en alta gama. Lo importante es que todas te mantienen seco, la diferencia es durabilidad, peso y a veces transpirabilidad (las 3 capas top transpiran más en general porque pueden usar membranas pro más protegidas).

¿Qué puedo hacer si siento que me estoy enfriando peligrosamente durante una ruta?

Si notas síntomas de hipotermia leve (tiriteo incontrolable, torpeza, piel muy pálida, confusión leve), actúa de inmediato: ponte ropa seca si tienes (quítate cualquier prenda húmeda), añade todas las capas posibles, busca refugio del viento. Bebe algo caliente y come algún carbohidrato rápido (barra energética, chocolate) – la “combustión interna” te dará calor. Haz movimientos ejercicios suaves (flexiones, saltitos) para generar calor muscular, pero no agotadores. Si no mejora, aborta la ruta y busca bajar de altitud o entrar en calor con fuentes externas (fuego, calefacción de coche). No sigas adelante pensando “ya pasará”, la hipotermia puede agravarse. Por eso la prevención es vestir adecuadamente, mantenerte seco y alimentado, y conocer tus límites.

He oído “el algodón mata”, ¿no es exagerado?

Suena dramático, pero en contexto de montaña fría, tiene mucho de verdad. El algodón es confortable en ciudad, pero en naturaleza su comportamiento húmedo es peligroso. Al mojarse no abriga, enfría. Un ejemplo real: a 5°C, si tu camiseta de algodón está mojada y hay algo de brisa, tu riesgo de hipotermia aumenta drásticamente. Por supuesto, no es que te “mate” instantáneamente, pero ha contribuido a muchos sustos. Así que no, no es exagerado recomendar cero algodón en invierno en montaña. Guarda esa franela para dormir en casa 😉.

¿Puedo usar mi ropa de esquí para senderismo?

En parte sí, pero con matices. La ropa de esquí alpino suele estar diseñada para bajas temperaturas pero menos transpirabilidad (porque en esquí haces esfuerzos intermitentes y cuentas con chairlifts, etc.). Un pantalón o chaqueta de esquí suele ser impermeable y muy abrigado (con relleno), lo cual puede ser demasiado si estás caminando cuesta arriba – te acalorarás enseguida y sudarás. Podrías usar una chaqueta de esquí como tercera+segunda capa juntas (tienen relleno incorporado), pero entonces lleva debajo solo una capa base fina y prepárate a abrir cremalleras. Lo mismo con los pantalones de esquí: son excelentes para frío fijo, pero subiendo montañas puede que tengas calor excesivo salvo que haga mucho frío. En travesías con raquetas o acampadas en nieve puede venir bien su aislamiento. En resumen, se puede aprovechar, pero quizás modular mejor con capas separadas sea más cómodo para senderismo.

¿Y si tengo calor?

A veces pasa, especialmente al mediodía con sol radiante y abrigado hasta los dientes. Si tienes mucho calor, para y quita capas, así de simple. Es preferible detenerte 5 minutos a ajustar la ropa que seguir sudando fuerte. La sudada te pasará factura luego. Camina a un ritmo adecuado donde sientas “estoy bien” sin agobio. Aprovecha las sombras para refrescarte un poco si hace sol, o mójate ligeramente la cara/cuello (no el torso) si necesitas. Pero en general, en invierno es más fácil corregir si tienes un poco de calor (te quitas gorro, abres chaqueta) que cuando tienes mucho frío. Por eso repetimos: no te pases de rosca con las capas al inicio, vístete para estar bien una vez entres en calor caminando, no para estar perfecto mientras estás parado en la puerta de casa. Si sales y no sientes nada de fresco en esos primeros minutos, probablemente llevas demasiado abrigo.

¿Cómo sé si mi chaqueta sigue siendo impermeable?

Con el uso y los lavados, las chaquetas van perdiendo repelencia (DWR) y pueden “calar” por fuera aunque la membrana interna siga intacta. Si ves que tu chaqueta ya no hace resbalar el agua (no forma gotas), sino que el tejido exterior se empapa formando un “mapa oscuro” de agua, es hora de restaurar repelencia. Puedes comprar sprays o productos wash-in (se meten en la lavadora con la prenda) para reactivar el DWR. Primero lava la chaqueta con jabón neutro, luego aplica ese producto y sécala con calor suave (muchas membranas se reactivan con calor). Si aún así sigue calando, puede que la membrana esté dañada (a veces por suciedad en poros o desgaste). Un truco casero: ponte la chaqueta y dúchate con ella; si te mojas por dentro en varias zonas, la impermeabilidad ya está comprometida. En ese caso, quizás toca reemplazarla o usarla solo para cortavientos.

¿Cómo seco la ropa mojada en medio de una travesía?

No siempre es posible secarla al 100%, pero unos trucos: tiende las prendas húmedas por fuera de la mochila mientras caminas si hay algo de sol o brisa seca. Muchas mochilas tienen tiras donde puedes sujetar la camiseta húmeda para que se vaya secando con el aire. Si está nevando o lloviendo, obviamente no la cuelgues fuera; en ese caso, una opción es ponértela entre capas para que tu calor la seque (por ejemplo, si se te mojó la camiseta base y no tienes otra, quítala, escúrrela lo más posible, y puedes colocarla entre tu polar y la chaqueta exterior para que el calor corporal la vaya secando sin tocarte directamente; no es super cómodo pero funciona un poco). En campamentos, sacúdela bien, cuélgala bajo techo o cerca del fuego (no muy cerca para no quemar). Y crucial: nunca duermas con ropa húmeda esperando “secarla con tu calor”, acabarás helado. Mejor ponte ropa seca para dormir y la húmeda colgada.

¿Debo llevar ropa de repuesto en la mochila?

En salidas de un día, no está de más llevar una camiseta interior de repuesto y unos calcetines extra. Son ligeros y si accidentalmente te mojas los que llevas (o sudas muchísimo), tener secos te salva del frío al regreso. También un gorro extra puede ser útil si el tuyo se empapa. En cuanto a capas grandes, no es común llevar repuesto (no llevas dos polares, por ejemplo), sino más bien capas adicionales diferentes (como comentamos, plumífero de reserva). En travesías de varios días sí llevarás recambios.

En conclusión, vestirse para la montaña en invierno requiere un poco de planificación, pero una vez que entiendes el sistema de capas y conoces tu propio cuerpo, se vuelve automático. Invierte en buenas capas base y una chaqueta que te proteja, juega con los intermedios según el día, y no dudes en meter ese forro extra en la mochila “por si acaso”. La recompensa es poder disfrutar de senderos nevados, aire puro y paisajes invernales sin pasar frío, de forma segura y cómoda. Como dice el refrán: “No existe el mal tiempo, solo la ropa inadecuada”. ¡Ahora ya sabes cómo equiparte adecuadamente, así que a salir y vivir la montaña también en invierno! 🏔❄💪

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