5 rutas de senderismo para hacer en familia por Tarragona y alrededores
¿Buscando planes de naturaleza con niños en Tarragona? Estás en el lugar indicado. En esta guía reunimos 5 rutas de senderismo familiares por la provincia de Tarragona (y cercanías) ideales para madres, padres y peques con ganas de aventura al aire libre. Son caminos sin complicaciones técnicas, con atractivos naturales y culturales para todas las edades, y pensados para disfrutar sin riesgos innecesarios. Prepárate para descubrir puentes colgantes, bosques “mágicos”, pozas donde chapotear y senderos costeros con vistas espectaculares. ¡Vamos allá!
Antes de salir: mini-checklist para rutas con niños 📝
- Ropa y calzado adecuado: Ropa cómoda y por capas (gorro para el sol, chaqueta cortaviento si hace falta) y calzado deportivo o botas de senderismo que no resbalen. Nada de estrenar zapatos el día de la excursión.
- Agua y picoteo: Lleva suficiente agua para todos (especialmente en verano) y algún snack energético (fruta, frutos secos, barritas). Las paradas para picar motivan a los peques.
- Protección solar y primeros auxilios: Crema solar, gorras y gafas de sol para todos. Un botiquín básico con tiritas, desinfectante y crema para picaduras nunca está de más.
- Extras útiles: Mochila ligera, móvil con batería (y mapa offline por precaución), bolsas para basura (enseña a los peques a no dejar rastro) y quizá unos bastones infantiles para los aventureros. Si vais a alguna ruta con río o pozas, añadid bañador y toalla.
- Mochila portabebés o carrito: Si llevas un peque que no camina mucho, mejor una mochila de porteo robusta. Algunas rutas llanas permiten carrito todoterreno, pero en la montaña casi siempre es más práctico portear (consulta cada ruta abajo).
¿Preparando una ruta familiar en días fríos?
No cargues de más: lleva solo lo esencial para disfrutar sin peso ni sustos.
¿Cómo hemos elegido estas rutas?
Elegir rutas para toda la familia requiere poner el listón en seguridad, facilidad y diversión. En TodoMontaña hemos seleccionado recorridos de baja dificultad, con distancias asequibles (en torno a 5–8 km máximo) y sin tramos técnicamente peligrosos. Son caminos contrastados por guías locales como adecuados para niños, que combinan naturaleza y a veces cultura – por ejemplo, la Ruta de las Ermitas en Montsant permite disfrutar de paisajes espectaculares y ermitas históricas en un trazado suave. Nos hemos basado en criterios como:
- Distancia moderada: Rutas de medio día o menos, para que los peques no se agoten en exceso. La mayoría rondan 2–3 horas de caminata efectiva, adaptando el ritmo a los niños.
- Desnivel y dificultad bajos: Hemos evitado rutas con grandes pendientes o pasos expuestos. Todas se califican de dificultad fácil (o media si los niños son muy pequeños) según fuentes especializadas en senderismo familiar.
- Entorno atractivo: Cada ruta tiene “alicientos” para niños: un puente colgante emocionante, un bosque con leyendas de brujas, pozas para remojarse, un castillo de cuento o un monumento impresionante. Estos elementos motivan a seguir caminando.
- Servicios y accesos: Priorizamos rutas con acceso sencillo en coche y, cuando es posible, con áreas de picnic, fuentes o zonas de descanso cercanas. No todas cuentan con servicios, pero en las descripciones indicamos dónde aparcar y cualquier infraestructura útil para familias.
- Edad recomendada y variantes: Indicamos para qué edades puede ser adecuada cada ruta. Algunas son perfectas con peques desde 3-4 años (tramos cortos y llanos), mientras que otras se disfrutan más con niños de 6-7+ que aguanten caminatas algo más largas. Cuando existe una alternativa más corta o la posibilidad de acortar el camino en caso de cansancio, también la mencionamos.
En definitiva, son 5 excursiones probadas con niños y seleccionadas con cariño. ¡A explorar! 🌳👧👦
1. La ruta de las ermitas (Ulldemolins)
Resumen: Sendero de ermitas y cañones en Montsant. Una ruta sencilla de montaña que combina naturaleza y cultura. Parte desde la Ermita de Sant Antoni (Ulldemolins) y se adentra en el Congost de Fraguerau, un estrecho cañón esculpido por el río Montsant, salpicado de formaciones rocosas curiosas. El camino pasa por varias ermitas históricas y cruza un puente colgante de madera sobre el río para finalizar en la recoleta Ermita de Sant Bartomeu, oculta entre paredes de roca. Abundan las sombras de pinares y incluso hay pozas naturales donde refrescarse los pies, por lo que es ideal para días de calor. Es un recorrido lineal (ida y vuelta por el mismo sitio) apto para toda la familia.

Ficha tecnica
- Distancia: ~8 km ida y vuelta (hasta Sant Bartomeu). Se puede acortar dando media vuelta antes si los peques se cansan.
- Desnivel: ≈340 m acumulado (suave y progresivo).
- Duración: ~3 h (sin paradas). Calcula unas 4–5 horas con niños, contando descansos, picnic y exploración.
- Dificultad: Fácil. Sendero bien marcado (GR-65-5), con bajadas y subidas accesibles. Precaución en el tramo final del cañón por alguna roca resbaladiza.
- Tipo de ruta: Lineal (mismo camino de ida y vuelta). Terreno de pista forestal al inicio y luego sendero de tierra y roca junto al río.
- ¿Carrito bebé?: ❌ No recomendable. Mejor mochila porta-bebés; hay sendero estrecho y puente colgante.
Por qué es genial para familias: Es una ruta muy entretenida y variada. Los niños podrán correr por el bosque, jugar a reconocer formas en las rocas (¿quién encuentra “La Roca Balladora”?), aprender historias de ermitas y acabar cruzando un emocionante puente colgante sobre el río. El entorno es de cuento: un cañón silencioso donde incluso se escuchan los pájaros y el agua fluir. Además, gran parte transcurre a la sombra de bosques de pinos y encinas, con lo cual en verano se lleva bien el calor. Cadolles Fondes, las pozas profundas del Montsant, ofrecen un mirador donde asomarse (con precaución) y mojarse las manos en el río. Es una excursión que combina aventura (¡el puente les encantará!) con la tranquilidad de un paisaje espiritual.
Consejos prácticos: Se llega en coche hasta la Ermita de Sant Antoni de Ulldemolins, donde hay una zona para aparcar. Desde allí comienza la caminata. No hay fuentes operativas en ruta (la Font de la Gleva a mitad de camino suele estar seca en verano), así que llevad agua de sobra. Tampoco encontraremos bares ni baños una vez iniciada la excursión, aunque la Ermita de Sant Antoni en ocasiones tiene mesas de picnic alrededor – buen lugar para almorzar al regresar. La ruta es segura y de dificultad baja, pero vigilad siempre a los peques especialmente al cruzar el puente colgante (suele tener barandillas) y cerca del río. En días después de lluvia, el sendero puede tener algo de barro resbaloso en la zona del cañón – id con calzado con buen agarre. Alternativa más corta: Si no queréis caminar todo, un objetivo intermedio bonito es llegar hasta el mirador de Cadolles Fondes (aprox. 2,5 km desde Sant Antoni). Desde allí se ve el estrecho y las pozas, y podéis volver sin hacer el tramo final hasta Sant Bartomeu. Aun así, ¡intentar llegar al puente colgante merece la pena! La experiencia de cruzarlo es uno de los puntos fuertes de esta ruta familiar
2. El Bosc de les Bruixes (L’Argentera)
Resumen: El “bosque encantado” de las brujas. En la sierra de l’Argentera (Baix Camp) se esconde un sendero circular conocido como el Bosque de las Brujas. La excursión parte del pueblecito de L’Argentera y asciende por una pista forestal entre pinos hacia el antiguo Castillo-monasterio de Escornalbou. Tras un tramo de subida pedregosa y sin sombra, el camino se adentra en un bosque frondoso donde encontraremos una pequeña “aldea” decorada con calderos, escobas y objetos que evocan la presencia de brujas 🧙♀️. De hecho, antiguamente vivieron aquí carboneros en chozas aprovechando las cuevas de la roca, pero la imaginación popular lo ha convertido en un escenario mágico para los niños. La ruta completa forma un círculo y regala al final unas vistas panorámicas preciosas del Camp de Tarragona. Tiene cierta pendiente, pero es muy entretenida y original para los peques.

Ficha técnica
- Distancia: ~7,5 km en circuito circular.
- Desnivel: Medio-alto (aprox. +300 m). La primera mitad es principalmente subida continua por pista ancha, luego bajada por sendero.
- Duración: ~2,5 – 3 h (sin paradas). Con niños, calculad 3–4 horas incluyendo descansos en el bosque encantado.
- Dificultad: Media para niños. No hay dificultad técnica, pero la subida larga puede cansar a peques menores de 6 años. Mejor para 6-7 años en adelante.
- Tipo de ruta: Circular. Terreno mixto: pista forestal ancha y pedregosa al inicio (cuesta arriba), luego sendero estrecho bajo árboles en la bajada.
- ¿Carrito bebé?: ❌ No. Tramo inicial con muchas piedras sueltas y fuerte desnivel, nada apto para carritos.
Por qué es buena para familias: Es la ruta perfecta para peques imaginativos. La temática de las “brujas” convierte el paseo en un juego: irán buscando calderos escondidos, escobas colgadas de los árboles y otros artilugios misteriosos a lo largo del bosque encantado. La ambientación estimula la fantasía infantil y convierte la caminata en una pequeña aventura de Halloween en cualquier época del año. Además, al ser circular no se les hace monótona: primero un reto de subida (¡como auténticos exploradores cuesta arriba!), luego la sorpresa del bosque mágico y finalmente unas vistas espectaculares desde lo alto, que recompensan el esfuerzo. Es una excursión “diferente” que suele encantar a niños y preadolescentes por su halo de misterio.
Consejos prácticos: Evitar las horas de más calor o el pleno verano. La primera parte de la ruta es a cielo abierto sin sombras y con bastante pendiente, por lo que en julio o agosto puede resultar muy dura (los propios excursionistas locales desaconsejan hacerla en meses de mucho calor). Lo ideal es hacerla en primavera, otoño, o en un día nublado de verano a primera hora de la mañana. Llevad abundante agua, gorra y protector solar para la subida inicial. Una vez en el Bosc de les Bruixes encontraréis sombra fresca donde descansar y merendar; aprovechad para contar alguna historia de brujas a los peques 😉. No hay fuentes de agua potable ni bares durante el recorrido, así que id preparados. Dónde aparcar: en L’Argentera pueblo. Podéis dejar el coche en la plaza o a la entrada del pueblo; desde allí seguid las indicaciones hacia Castell d’Escornalbou / Bosc de les Bruixes. La ruta está señalizada de forma informal, a veces con símbolos de brujita. Mejor llevar el track de Wikiloc por seguridad, pues en el bosque hay varios senderos (aunque suelen confluir). Precaución: en la bajada por el bosque, el terreno tiene algunas zonas de roca húmeda y raíz; agarrad de la mano a los más peques para evitar resbalones. En general no es peligrosa. No apta para carritos, pero sí se puede hacer con mochilas portabebés (teniendo en cuenta el desnivel considerable). Al acabar, de vuelta en L’Argentera, tenéis mesas de picnic en la zona de la antigua estación de tren (vía verde) por si queréis comer tranquilos. En resumen: hidratación, protección solar y mucha imaginación para disfrutar esta ruta mágica en familia.
3. Pont del Diable de Tarragona (Acueducto de les Ferreres)
Resumen: Un paseo histórico al Acueducto romano. A apenas 4 km de la ciudad de Tarragona se alza el Pont del Diable o Acueducto de les Ferreres, una obra maestra de la ingeniería romana (Patrimonio de la Humanidad) con más de 2000 años de historia. Esta ruta nos lleva a visitarlo de la mejor manera: paseando en familia por el bosque mediterráneo que lo rodea. Es un itinerario muy cortito y fácil, ideal incluso con niños pequeños. El plan consiste en caminar por un sendero entre pinares hasta llegar al impresionante acueducto de piedra de 25 metros de alto, cruzarlo por la parte superior (sí, ¡se puede caminar sobre él con cuidado!) y explorar los senderitos debajo de sus arcos. La estampa es inolvidable y a los peques les encanta eso de estar “dentro de un puente romano”. La ruta es prácticamente llana y circular, perfecta para una mañana tranquila de picnic + cultura al aire libre.

Ficha técnica
- Distancia: ~3,5 km (circuito circular sencillo). Si se hace solo ida y vuelta al acueducto, unos 2 km en total.
- Desnivel: Insignificante (+50 m aprox.). Hay alguna pendiente suave y escaleritas para subir al acueducto, pero nada exigente.
- Duración: ~1 – 1.5 h de paseo efectivo. Con niños pequeños, entre paradas y fotos, calculad 2 horas en total.
- Dificultad: Muy fácil. Senderos bien marcados y prácticamente llanos. Solo vigilar de cerca al cruzar por arriba del acueducto (hay barandillas altas de seguridad).
- Tipo de ruta: Circular (se puede hacer recorrido de ida y vuelta por el mismo camino o circular combinando varios senderos del parque). Terreno de pista de tierra y sendero ancho entre bosque bajo.
- ¿Carrito bebé?: ♻️ Parcialmente. El sendero principal es llano y suficientemente ancho para carritos todoterreno, pero el acceso al puente tiene escalones. Mejor portabebés si se quiere subir al acueducto.
Por qué es buena para familias: Es un plan redondo: muy corta, educativa y divertida. No todos los días se ve un puente romano gigante en medio del bosque; los peques se sentirán como exploradores del tiempo. La ruta combina naturaleza y cultura: caminarán entre pinos y matorral mediterráneo (a veces se ven lagartijas y conejos) y de repente aparecerá ante vosotros el enorme Pont del Diable, con sus arcos de piedra dorada. Podrán tocar la piedra milenaria, aprender cómo llevaban el agua a Tarraco hace siglos y, lo más emocionante, atravesar el acueducto por arriba. Es una experiencia que impresiona a grandes y chicos, y al estar en un entorno abierto permite que corran y jueguen con bastante libertad. Al ser fácil y cortito, es apto para todas las edades, incluso para ir con abuelos o con el bebé en mochila, sin preocupaciones.
Consejos prácticos: El Pont del Diable se encuentra dentro del Parque Ecohistórico del Pont del Diable, que tiene entrada gratuita. Hay un aparcamiento amplio a la entrada del parque (acceso desde la N-240, km 4, dirección Lleida). Desde allí salen senderos señalizados hacia el acueducto (aprox. 15-20 minutos andando). Ojo con el sol: aunque hay pinos alrededor, muchas partes del camino están a pleno sol y la sombra escasea, especialmente en las horas centrales del día. Llevad gorras, crema solar y agua suficiente, porque no hay fuentes ni bares en el recorrido. Dentro del parque hay merenderos con mesas de picnic cerca de la entrada, así que podéis llevar bocatas y comer allí a la sombra de los árboles. Aprovechad para contar a los niños la leyenda local: se dice que el acueducto se construyó con ayuda del Diablo a cambio del alma de la primera persona que bebiera de él… (¡pero los listos de la ciudad dejaron que fuera un burro! 🐴). Estas anécdotas harán la visita más divertida. Seguridad: al caminar por lo alto del acueducto, tomad de la mano a los peques más inquietos. El pretil es alto, pero mejor no correr ni asomarse imprudentemente. Por lo demás, es muy seguro. Variante más corta: Si vais con niños muy pequeños y carritos, podéis simplemente llegar hasta la base del acueducto y admirarlo desde abajo (ya esa vista merece el paseo). En resumen, una ruta corta y sin peligro imprescindible si estáis por Tarragona con niños. (Y si os quedáis con ganas de más, el parque tiene otros senderos fáciles, e incluso un pequeño jardín romántico escondido para explorar.)
4. Camí de Ronda de Tarragona (La Mora – Castillo de Tamarit)
Resumen: Sendero costero con castillo y playa. El litoral de Tarragona ofrece también rutas familiares preciosas, y esta es una de nuestras favoritas: un tramo del Camí de Ronda de la Costa Dorada que une la Playa de la Mora con el Castillo de Tamarit. Se trata de un sendero litoral histórico (antiguamente usado por vigilantes y pescadores) que discurre junto al mar Mediterráneo, entre pinares, pequeñas calas escondidas y acantilados bajos. Es un paseo lineal y de ida y vuelta: vamos caminando desde la playa hasta el castillo medieval de Tamarit, que parece salido de un cuento sobre un peñasco frente al mar, y luego retornamos por el mismo camino. La distancia no es mucha y se hace en menos de 2 horas en total, lo que permite incluso darse un chapuzón en la playa del castillo antes de regresar. Vistas panorámicas, brisa marina y un castillo de foto – ¡ingredientes que garantizan sonrisas en familia!

Ficha técnica
- Distancia: ~3 km (ida y vuelta, 1.5 km por trayecto). Tramo corto del GR-92 (Camí de Ronda) en Tarragona.
- Desnivel: Muy bajo (quizá 40-50 m acumulados). Algún sube-baja suave al bordear pequeñas calas y rocas costeras.
- Duración: ~1 h en total de caminata efectiva. Con niños y paradas, calcular 1h 30min – 2h (sin contar si os bañáis o tomáis sol en la playa).
- Dificultad: Fácil. Sendero bien definido y relativamente llano, apto para todas las edades con supervisión. Precaución en algún tramo estrecho junto al acantilado (no expuesto, pero mejor dar la mano a los peques).
- Tipo de ruta: Lineal (ida y vuelta por el mismo camino). Terreno: sendero de tierra y arena costero, con tramos sobre pasarelas de madera en zonas de dunas.
- ¿Carrito bebé?: ❌ No aconsejable. Hay tramos de escaleras, arena y sendero estrecho. Mejor mochila porta-bebés para disfrutar sin complicaciones.
Por qué es buena para familias: Pocas cosas motivan más a un niño que el mar… ¡y un castillo! En este recorrido tendrán ambas. Es un paseo corto en el que siempre hay algo que mirar: desde cangrejitos en las rocas de las calas hasta las torres del Castell de Tamarit acercándose a lo lejos. Las vistas son preciosas: a un lado el intenso azul del Mediterráneo y al otro el verde de los pinares mediterráneos llenos de olor a romero. Los niños disfrutan explorando la orilla en las playitas que salpican la ruta (Playa de la Mora, Cala Jovera al pie del castillo, etc.), pueden coleccionar conchas o hacer castillos de arena si hacéis paradas. Al llegar bajo el Castillo de Tamarit, la estampa medieval junto al mar es mágica – momento foto familiar obligatorio. Es una ruta muy amena y lúdica, perfecta para una tarde de primavera/verano. Además, al terminar podéis recompensar el esfuerzo con un helado en el chiringuito de la playa 😊.
Consejos prácticos: La ruta comienza en la Playa de la Mora (Tarragona). Podéis aparcar por la zona urbana de La Mora (en temporada alta quizá toca dejar el coche unas calles atrás) o directamente llegar en bus desde Tarragona ciudad. El sendero del Camí de Ronda arranca en el extremo derecho de la playa (veréis indicaciones del GR-92). Recomendable llevar bañadores, toallas y sandalias en la mochila, porque casi seguro los peques querrán darse un chapuzón. La Playa de Tamarit, justo bajo el castillo, es perfecta para un baño con niños (aguas generalmente tranquilas). No olvidéis la protección solar: gran parte del camino es abierto, con sol fuerte en verano. No obstante, hay pequeños tramos con sombra de pinos donde descansar. Calzado: aunque es un sendero fácil, llevad calzado cerrado o buenas sandalias de trekking, ya que caminar por arena con deportivas normales puede ser incómodo (acabará todo lleno de arena, pero forma parte de la diversión). Al ser un trayecto corto, podéis hacerlo incluso en medio día. Evitad hacerlo con lluvia o tras temporal, porque algunas pasarelas de madera podrían estar resbaladizas. Seguridad: no hay puntos peligrosos, pero en alguna curva el sendero pasa cerca del borde del acantilado (bajo). Vigilad y llevad de la mano a niños muy pequeños en esos metros. Por lo demás, es un camino popular y frecuentado, muy seguro. Servicios: En la Playa de la Mora (punto de inicio) hay bares, baños públicos y duchas (en temporada alta). En la Playa de Tamarit suele haber también un chiringuito de playa (abierto en verano) y duchas. Aprovechad para refrescaros antes de volver. Plan extra: Si os quedáis con ganas de más, desde Tamarit podríais continuar un poco más por el Camí de Ronda hasta la cercana Playa Altafulla (otros 1,5 km aprox), pero entonces la ruta total se alarga a 6 km ida/vuelta. Con niños pequeños, mejor ceñirse al tramo La Mora-Tamarit. Esta ruta costera es fantástica para iniciarse en el senderismo en familia, con el plus de playa y castillo que la hace inolvidable.
5. Els Gorgs de la Febró (pozas naturales en Prades)
Resumen: Excursión a unas piscinas naturales escondidas. En las montañas de Prades (Baix Camp), cerca del pequeño pueblo de La Febró, encontramos uno de esos paraísos veraniegos que los niños recuerdan: los Gorgs de la Febró. Se trata de una serie de pozas de agua cristalina formadas por el río Gorg. La ruta es corta, siguiendo un sendero sencillo que desciende ligeramente hasta el cauce, donde el río ha labrado varias piscinas naturales entre rocas. La más famosa es el Gorg de la Gorguina, que incluso tiene una pequeña cascada donde cae el agua. En total hay tres o cuatro pozas principales donde, si el caudal lo permite, podréis bañaros o mojaros los pies (¡el agua está helada pero es muy divertida!). Es una caminata refrescante y fácil, perfecta para un día de calor con niños aventureros. Ida y vuelta por el mismo camino.

Ficha técnica
- Distancia: ~5,5 km ida y vuelta (desde el inicio del sendero hasta la última poza y regresar).
- Desnivel: ~100 m descendiendo hacia el río (y luego subiendo a la vuelta). Muy gradual, apenas se nota.
- Duración: ~1h 30min (hasta las pozas) + 1h30 de regreso = 3 horas en total andando tranquilamente. Sumar tiempo adicional para bañarse, merendar, etc.
- Dificultad: Fácil. Sendero corto y bien señalizado, apto para todas las edades. Solo hay que cruzar el arroyuelo un par de veces por piedras (cuidado de no resbalar).
- Tipo de ruta: Lineal (ida y vuelta misma ruta). Terreno de sendero de tierra y roca en medio del bosque. Algunos tramos estrechos junto al agua, pero sin peligro.
- ¿Carrito bebé?: ❌ No. El camino es estrecho y con rocas; llevar mochila porta-bebés para los más chiquitines.
Por qué es buena para familias: Agua + niños = éxito asegurado. Esta excursión es básicamente una excursión para bañarse en plena naturaleza. Los peques caminarán motivados sabiendo que al final les espera un premio: las pozas donde chapotear y jugar. El entorno es precioso, un pequeño desfiladero escondido con aguas color turquesa en algunas pozas. En verano, después de unos minutos de calor caminando, la posibilidad de pegarse un baño hace que nadie se queje 😉. Además, la ruta en sí es muy amable: cortita, con poco desnivel y entornos variados (tramo de bosque, el arroyo, las rocas…). Es de esas caminatas “clásicas” de Tarragona con niños, muy frecuentada por familias. Incluso se puede llevar al perro. No tiene partes aburridas: a los 20 minutos ya aparece la primera poza, luego otra un poco más adelante… así hasta la mayor. Por el camino pueden buscar renacuajos, tirar piedras al río, escuchar el sonido de la cascada… ¡Diversión natural garantizada!
Consejos prácticos: Importante ir pronto en temporada alta. Al ser un lugar tan popular, en pleno verano los Gorgs de la Febró pueden llenarse de gente al mediodía. Lo mejor es llegar a primera hora de la mañana para disfrutar de las pozas con tranquilidad antes de la masificación. ¿Cómo llegar? Desde el pueblo de La Febró sale una pista forestal (indicada hacia “Gorgs”) que en ~1,5 km lleva al inicio del sendero. Muchos aparcan a un lado de esa pista o donde esta acaba (hay una pequeña explanada). Ojo: es pista de tierra estrecha; conducid con precaución. Una vez a pie, el camino está señalizado con marcas blancas/rojas de GR. En unos 20 minutos llegaréis al primer gorg. Para familias con niños muy pequeños, ese primer gorg ya puede ser un buen sitio para parar y regresar después, sin necesidad de recorrerlos todos. Llevad calzado de agua o sandalias deportivas para los peques (y adultos) si piensan bañarse: las rocas resbalan bastante y es fácil hacerse daño en los pies descalzos. También una muda de ropa y toalla ligera por si se empapan. No olvidéis protector solar incluso en el agua (no hay mucha sombra en las pozas pasado el mediodía). No hay servicios ni papeleras: llevad una bolsita para vuestra basura y respeto absoluto por el entorno (es un paraje natural delicado). Seguridad: Las pozas tienen distintas profundidades; vigilad siempre a los niños cuando se bañen, pues el fondo puede ser irregular. El agua suele estar muy fría (viene de manantial), avisadles antes de tirarse de golpe 😅. Tras disfrutar del agua, el regreso es por el mismo sendero cuesta arriba: puede costar un poquito más con el cansancio, pero al ser corto se lleva bien. Haced alguna pausa a la sombra para hidrataros. En resumen, ruta refrescante y fácil; de las mejores para iniciar a los niños en el senderismo veraniego. (Bonus: Cerca de La Febró tenéis el pueblo de Prades a 20 min en coche, conocido como “la villa roja”, donde podéis completar el día tomando un helado en su plaza porticada).
Consejos prácticos para hacer senderismo con niños en Tarragona
Hacer rutas con niños puede ser una experiencia fantástica si seguimos algunos consejos básicos. La provincia de Tarragona, con su diversidad de paisajes (playa, montaña y río) ofrece muchas posibilidades, pero también retos como el calor veraniego o terrenos pedregosos. Aquí van recomendaciones finales para que vuestras salidas familiares sean todo un éxito:
- Planifica según el clima: En Tarragona los veranos son calurosos y secos. Evita las horas centrales del día en meses de mucho calor (julio-agosto); mejor salid temprano por la mañana o a última hora de la tarde. En días de calor intenso, prioriza rutas con agua o sombra (como la de las Ermitas, con bosque y río, o los Gorgs de la Febró para bañarse). En invierno, aunque el clima es suave cerca de la costa, en el interior hace frío: llevad abrigo y ojo con los días de viento fuerte (el Mestral en Tarragona puede ser muy intenso). Siempre consultad la previsión meteorológica antes de salir, especialmente en montaña.
- Ritmo y paciencia: Olvida las prisas. Con niños, el camino es el objetivo, no solo la meta. Deja que exploren, que hagan preguntas, que se detengan a recoger palos o mirar bichitos. Lleva un ritmo acorde al más lento del grupo (¡probablemente el peque de 4 años con sus patitas cortas!). Planifica descansos frecuentes: cada 20-30 minutos, parad a beber agua o picar algo a la sombra.
- Motivación y juegos: Mantén a los peques motivados con pequeñas metas intermedias (“hasta aquel árbol grande y descansamos”) o con juegos durante la marcha. Puedes descargar alguna gincana de naturaleza (buscar ciertas hojas, huellas, colores…) o contar leyendas locales de la ruta para mantener su interés. Hacer fotos de “exploradores”, llevar unos prismáticos de juguete o cantar canciones de camino también ameniza mucho. Si el ánimo decae, nada como la promesa de un helado post-ruta o un chapuzón en la poza que os espera más adelante.
- Seguridad ante todo: Aunque las rutas que proponemos son sencillas, no bajéis la guardia. Vigilad cerca de ríos, acantilados o zonas con tráfico. Explicad a los niños normas básicas como no correr en terrenos resbaladizos, no separarse del grupo y respetar las señales del camino. Lleva siempre un pequeño botiquín: con niños las raspaduras de rodilla están a la orden del día. Y fundamental: hidratarse incluso si dicen que “no tienen sed” – ofreced agua cada poco tiempo, sobre todo con calor.
- Equipamiento adecuado: Como vimos en la checklist, vestir correctamente puede marcar la diferencia. En Tarragona muchas rutas combinan sol y sombra, así que vestid a las capas. Imprescindible gorra o sombrero para todos y protector solar reaplicado cada pocas horas. En zonas de bosque denso podríais usar repelente de insectos en verano. Y no olvidéis llevar algún entretenimiento para los más peques en las pausas: una pelota ligera, una lupa para mirar bichos, o su peluche aventurero favorito.
- Porteo vs carrito: Evaluad bien si vale la pena llevar carrito. En general, para rutas de montaña en Tarragona (senderos estrechos, pedregosos) es mejor optar por mochila portabebés. Solo en rutas muy llanas y acondicionadas (como vías verdes o paseos marítimos) el carrito es cómodo. Si usáis mochila de porteo, haced pausas para descansar la espalda. Y si vuestro niño ya camina pero poco, combinad: un rato andando y otro a hombros o en mochila cuando se canse.
- Respeto por la naturaleza: Enseñad a vuestros hijos el valor de cuidar el entorno. En Tarragona hay parajes protegidos; inculcad el lema de “no dejar rastro”: la basura siempre de vuelta a casa (incluso las cáscaras de fruta), no arranquéis plantas ni molestéis a los animales que podáis ver. Convertidlo en un juego: que los niños sean los “guardianes del bosque” encargados de que la familia no ensucie nada. Así aprenderán responsabilidad ambiental mientras disfrutan.
- Conoce tus límites (y los de ellos): Cada niño es un mundo. Un trayecto de 5 km puede ser pan comido para un preadolescente pero una odisea para un peque de 3 años. Escuchad las señales: si están muy cansados o de mal humor, quizá es momento de acortar la ruta. Siempre es preferible dar media vuelta a tiempo que forzar una situación que les haga odiar el senderismo. Iremos ampliando distancias poco a poco conforme ganen resistencia. ¡Lo importante es que guarden un buen recuerdo y ganas de repetir!
¿No sabes cómo vestir a los peques en la montaña en invierno?
Evita el frío sin pasarte de capas: abrígales bien, pero con lógica.
En síntesis, planifica bien, ve preparado pero flexible, y disfruta del camino a través de sus ojos. Tarragona ofrece un aula natural estupenda: desde aprender geología en Montsant hasta historia romana en el Pont del Diable o ecología litoral en el Camí de Ronda. Con estos consejos, vuestras salidas serán seguras, divertidas y enriquecedoras para toda la familia.
FAQ – Preguntas frecuentes sobre rutas con niños en Tarragona
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En la mayoría de rutas de montaña, no es recomendable llevar carrito debido a terrenos irregulares. Por ejemplo, Bosc de les Bruixes, Ermitas de Montsant o Gorgs de la Febró tienen senderos estrechos y pedregosos donde un carrito no pasa. Para esos casos, mejor mochila portabebés. Solo ciertas rutas muy llanas y acondicionadas en Tarragona permiten carrito, como algún tramo de vía verde (ej. la Vía Verde del Baix Ebre) o paseos urbanos como la ruta litoral de Cambrils. En nuestras 5 rutas sugeridas, la única parcialmente apta sería el Pont del Diable, donde el camino es ancho y plano (se podría llevar carrito hasta la base del acueducto, aunque para subir al puente haya que cargarlo). En general, si dudas, opta por porteo: te dará más libertad.
El verano tarraconense es caluroso, pero sí es posible hacer senderismo con niños tomando precauciones. Hay que elegir bien la ruta y el horario. Recomendamos madrugar: empezar a caminar antes de las 9 a.m. para acabar a última hora de la mañana, evitando las horas de más sol. Escoger rutas con agua o sombra, como barrancos (p. ej. Els Gorgs de la Febró o la Font de la Llúdriga en Capafonts) o bosques de cierta altitud (Prades, Montsant) donde las temperaturas son más suaves que en la costa. Llevar mucha agua, gorras, crema solar y hacer paradas frecuentess a la sombra es fundamental. Tarragona además tiene el alivio de la brisa marina en rutas costeras – por ejemplo, caminando junto al mar en el Camí de Ronda suele sentirse más fresco al amanecer o atardecer. En julio-agosto, evita rutas totalmente expuestas a pleno sol en las horas centrales. Con planificación y sentido común, el verano puede ser un gran momento (¡y darse un chapuzón en una poza a mitad de camino no tiene precio!).
Las mejores épocas son primavera y otoño. En primavera (abril, mayo, junio) el campo está verde, los ríos y saltos de agua llevan caudal, y las temperaturas son agradables – ideal para rutas como Montsant o Prades con flores y sin pasar calor. El otoño (septiembre, octubre, inicios de noviembre) trae colores preciosos a los bosques de Prades y un clima aún suave, perfecto para excursiones con niños sin aglomeraciones veraniegas. El invierno también es aprovechable en Tarragona, sobre todo en días soleados: la costa y zonas bajas tienen temperaturas moderadas y se pueden hacer rutas cortas abrigados (ojo con posibles vientos fríos del noroeste). El verano, como comentamos, exige madrugar o elegir rutas de agua. En resumen, de septiembre a junio cualquier fin de semana es bueno para salir al monte en Tarragona con la familia, siendo especialmente agradables los meses de mayo-junio y septiembre-octubre.
Además de lo básico (agua, comida y ropa adecuada), es importante llevar: Protección solar (gorros, crema SPF alta, gafas de sol), botiquín básico (tiritas, desinfectante, algo para picaduras, vendas pequeñas), móvil con batería y mapa offline de la zona o GPS (por seguridad). Para los peques: alguna muda de ropa por si se mojan o ensucian mucho, toallitas húmedas (manos limpias antes del picnic), y quizás su juguete favorito pequeño o juego para entretener en descansos. Si la ruta es larga o el niño es pequeño, una mochila portabebés incluso si va caminando, por si se cansa a mitad. En montaña nunca está de más una prenda de abrigo/cortaviento y un chubasquero ligero aunque haga sol al salir (el tiempo puede cambiar). Y por supuesto, bolsa para la basura: todo lo que llevemos debe volver con nosotros.
En general, las rutas más populares de Tarragona sí están señalizadas, aunque el grado de señalización varía. Por ejemplo, la Ruta de las Ermitas de Ulldemolins sigue un sendero de Gran Recorrido (GR-65-5) marcado con pinturas blancas y rojas, por lo que es difícil perderse. El Camí de Ronda es el GR-92, igualmente señalizado con marcas blancas y rojas a lo largo de la costa. Rutas locales como Els Gorgs de la Febró o Bosc de les Bruixes tienen carteles al inicio y algunos indicadores en cruces, pero conviene ir atento. Si no conoces la zona, una buena práctica es llevar el track GPS en el móvil (muchas rutas familiares de Tarragona están en Wikiloc). Aún así, al ser rutas bastante transitadas, es común encontrarse con otros senderistas, y los caminos principales suelen estar bien definidos. Con niños, es útil ir enseñándoles a seguir las marcas (“¡mira, la siguiente marca roja está en aquel árbol!”) para que participen en la navegación. Resumiendo: señalizadas en su mayoría sí, pero mejor llevar mapa/track por si acaso, y así vas con la tranquilidad de no desviarte.
Por lo general sí, pero con precaución y siempre bajo supervisión adulta. Las pozas naturales como las de La Febró, La Llúdriga (Capafonts) o Toll de l’Olla (Prades) no están vigiladas ni acondicionadas, son entornos salvajes. Si los niños no saben nadar bien, mejor que se queden en la orilla chapoteando o usando flotadores. Comprueba la profundidad antes de que se lancen (algunas pozas tienen zonas que cubren y otras muy poca agua, y puede haber rocas sumergidas). El agua de montaña en Tarragona suele estar muy fría incluso en verano, así que vigilad que no entren en hipotermia (que salgan a calentarse al sol de vez en cuando). Nunca dejarlos solos en el agua aunque parezca poca profundidad. Dicho esto, con sentido común, bañarse en ríos es una experiencia fantástica para ellos: jugar con pececitos, sentir cascadas, etc. El suelo suele ser resbaladizo – unas cangrejeras o zapatillas de agua ayudan mucho. Importante: respetad las normas locales; en algunos parajes protegidos del Parque Natural (p. ej. ciertas fuentes en Montsant) podría estar restringido el baño para preservar el entorno. Infórmate antes y enseña a los peques a ser respetuosos (nada de jabones ni cremas dentro del agua). Siguiendo estas pautas, es seguro y muy disfrutable.
Lo primero, mantén la calma y sé comprensivo. A todos nos puede entrar una pájara; imagínate a un niño que quizá está haciendo su máximo esfuerzo. Busca un sitio con sombra para hacer una pausa más larga, come algo (el bajón de energía a veces se soluciona con un snack dulce o fruta) y motívalos con el plan que viene después (“cuando lleguemos os podréis bañar / iremos a ese columpio / os ganáis un helado”). Si aun así ves que no pueden más, no dudes en acortar o dar la vuelta. No pasa nada por no completar la ruta; lo importante es la experiencia. Por eso conviene haber estudiado el mapa antes para saber si hay algún atajo o variante más corta. En nuestras recomendaciones hemos indicado posibles alternativas cortas (por ejemplo, en los Gorgs de la Febró, quedarse en la primera poza y volver). También lleva siempre una mochila o pañuelo de porteo extra: si un niño de 5 años revienta de cansancio a mitad, quizás puedas cargarlo un trecho para “repostar” energías. Y por supuesto, muchas palabras de ánimo: celebra lo que ya han caminado (“¡lo has hecho genial, solo queda un poquito!”) y evita recriminarles su cansancio. La idea es que le cojan gusto a la montaña, no que la asocien con agobio. Si terminas antes de lo previsto, aprovecha ese tiempo para algún premio: jugar en un parque cercano, visitar un pueblo con una fuente… que no sientan la retirada como un fracaso sino como un cambio de planes divertido.
¡Sí! Si te apetece unirte a más gente, existen grupos y empresas de senderismo familiar en la zona. Por ejemplo, algunas asociaciones organizan excursiones mensuales con familias, y centros excursionistas locales suelen tener sección infantil. También hay guías de naturaleza que ofrecen rutas interpretativas para niños (p. ej. en Prades hay guías que hacen salidas para ver estrellas, buscar rastros de animales, etc.). Una referencia es la iniciativa «Petit Senderista» de algunos municipios, con calendarios de caminatas fáciles. En cuanto a profesionales, en Montsant y Prades operan guías acreditados que pueden llevaros en rutas adaptadas a peques, contando leyendas y curiosidades que los mantendrán enganchados. Revisad la web de Turismo de Tarragona o Turismo Costa Daurada – suelen anunciar eventos de senderismo en familia. Unirse a estas actividades guiadas puede ser muy enriquecedor (los niños interactúan con otros, aprenden más) y para los padres es más descansado al delegar logística en el guía. Eso sí, también es bonito aventurarse por cuenta propia en plan familiar íntimo. ¡Tenéis ambas opciones!